El registro finalizó con el grito que desató la euforia del equipo: “¡Dale Palestino, Palestino!”.
El querido guardia murió a las horas de haber sido dado de alta desde la Posta Central.
La aplicación retroactiva de la norma, que establece una legítima defensa privilegiada para policías, generó una crisis en la alianza de gobierno y llevó al PS a congelar su participación.