En días en supermercados y librerías, las filas de apoderados comprando cuadernos, lapices y mochilas se hacen habituales por estos días, un artículo publicado en El Mercurio da cuenta de las curiosas exigencias de algunos establecimientos del país, que al parecer, han cambiado el papel por tecnologías recientes.
Analizando las listas de útiles publicadas por 14 establecimientos del país (pagados, subvencionados y un municipal), el matutino destaca que entre los pedidos hay pendrives, audífonos, aros deportivos, pelotas de tenis, paletas y pelotitas para tenis de mesa, cintas de embalaje y celulares que “reemplaza a diccionarios RAE”.
En específico, se detalla que el Colegio Kent School de Providencia (particular pagado, 22° puesto en la PSU 2018 a nivel nacional) pide a los estudiantes que adquieran un “notebook 2019 The Kent School”, el cual se vende en el mismo establecimiento. Además, se exigen productos de marcas específicas, aunque se aclara que se compran de otras marcas, “igualmente serán aceptados”.
En el caso del Tabancura de Vitacura (particular y 7mo nacional en la PSU 2018), se destaca que durante el año se usará un iPad “de cualquier tamaño, quinta generación o superior”, aunque también se puede ocupar “el mismo que el del año anterior“.
Por otra parte, el Colegio Alicante del Sol, de Puente Alto (particular subvencionado), pide para educación física de 4to Básico un mat (alfombra) de yoga. Asimismo, el Centenario de Temuco (subvencionado) incluye en su lista “10 hojas de termolaminadora tamaño oficio”.
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Respecto a estos pedidos, el director del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), Lucas del Villar, recalca en el citado medio que los colegios no pueden exigir una marca única en sus útiles, ni tampoco establecer convenios. “Los colegios pueden recomendar, pero no exigir determinadas marcas”.
Por su parte, el titular de la Asociación Metropolitana de Padres y Apoderados (Amdepa), Eduardo Catalán, señala que “todo este tipo de excentricidades que están pidiendo es una forma de que los padres entreguen más cosas al sistema que este tipo de colegios deberían cubrir”.
Asimismo, el presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus), Hernán Calderón, manifestó su descontento con este tipo de exigencias, apuntando que las hojas para termolaminar son “una exigencia esotérica de un colegio y no sé cuál es el beneficio. Y no pueden ser obligatorios”.
Frente a esta situación, desde la Municipalidad de Santiago aclararon al periódico que en recintos tradicionales de la comuna no se solicitan listas, sino que cada docente se encarga de pedir los materiales necesarios para las asignaturas.
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