Tras la muerte del Papa Francisco, ocurrida en la madrugada de este lunes, una antigua tradición del Vaticano vuelve a cobrar protagonismo: la destrucción del Anillo del Pescador, una joya cargada de simbolismo que representa la autoridad del pontífice como sucesor de San Pedro.
Este acto solemne no es solo un gesto ceremonial. Marca oficialmente el fin de un pontificado y da inicio a la Sede Vacante, el periodo de transición en el que la Iglesia Católica se prepara para la elección de un nuevo Papa.
¿Qué representa el anillo papal?
El “Anillo del Pescador” —nombre que hace referencia directa a San Pedro, el primer Papa y pescador de profesión—, o Anulus Piscatoris, en Latín, ha sido durante siglos un símbolo del poder espiritual del líder de la Iglesia Católica.
En la antigüedad, desde el siglo XIII, específicamente, este anillo era utilizado para sellar documentos oficiales con cera roja, aunque con el paso del tiempo su uso se volvió principalmente ceremonial.
Cada nuevo Papa recibe su propio anillo al comenzar su pontificado. Y cuando ese ciclo llega a su fin, ya sea por fallecimiento o renuncia, el anillo debe ser destruido como una señal inequívoca de que su autoridad ha cesado.
Además, de que por tradición se destruía para evitar la falsificación de documentos papales durante el periodo en el que se escogía a un sucesor.
Según el protocolo del Vaticano, el responsable de romper el anillo es el camarlengo, -quien además es quien debe retirar el anillo del cuerpo del Papa-, figura clave en la administración durante el interregno. En este caso el camarlengo actual es Kevin Joseph Farrell.
El proceso tradicional incluye golpear el anillo con un pequeño martillo de plata, frente a testigos, hasta dejarlo inutilizable.
El gesto austero de Francisco
Fiel a su estilo sobrio y cercano, el Papa Francisco eligió para su pontificado un anillo distinto al de sus predecesores. En lugar de oro macizo, optó por uno de plata dorada, como una declaración simbólica contra el lujo excesivo dentro de la Iglesia.
A diferencia de otros pontífices, Francisco no solía usar el Anillo del Pescador en actos públicos, y prefería en su día a día un anillo sencillo que llevaba desde su época como arzobispo de Buenos Aires, según reportó InfoVaticana.
En 2019, el anillo fue centro de atención global cuando se viralizaron imágenes del Papa retirando la mano para evitar que los fieles lo besaran. El gesto fue interpretado como una señal más de su cercanía y rechazo al boato.
¿Qué pasará ahora?
Con el fallecimiento de Francisco, la destrucción de su anillo marcará el cierre simbólico de un papado que buscó devolver a la Iglesia una imagen de sencillez y misericordia.
Los fragmentos de la pieza podrían, como dicta la tradición, ser fundidos y reaprovechados para la creación del nuevo anillo del próximo Papa, como un puente entre dos liderazgos espirituales.
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