822 campamentos. El último catastro oficial confirma lo grave de esta realidad social. Según las cifras de Techo, las familias que viven en campamentos pasaron de 27 mil en 2011 a 40 mil en 2017, concentrándose especialmente en las regiones de Valparaíso, Biobío y Antofagasta.
Muy lejos quedaron los días en que se auguraba el inminente fin de los campamentos en nuestro país. Las prioridades de políticas públicas se movieron hacia otras metas, pese al desafío creado por el encarecimiento del suelo y la migración, especialmente en el norte.
Hoy el gobierno presentó un optimista balance de 2018: destaca que 73 campamentos entraron a gestión de cierre. Expertos de la sociedad civil, en tanto, advierten que muchas veces cuando un campamento se erradica, parte de esas familias simplemente se trasladan a otro asentamiento irregular.
Un tema de máxima urgencia, pero que hace años desapareció de los primeros lugares de la agenda en Chile.
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