A las 3 p.m. ET de este lunes 26 de noviembre, un grupo de investigadores estarán sudando en serio. La nave InSight de la NASA tratará de aterrizar en Marte.

Tras seis meses de vuelo, el componente de aterrizaje de la sonda se separará de la etapa de crucero y se dirigirá a la atmósfera.

En principio, el componente de aterrizaje se parece a la cápsula de reingreso utilizada en en las décadas de 1960 y 1970 en las misiones Apolo a la Luna: de forma cónica, con un fondo liso y plano. Ese fondo es un escudo crucial ante el calor que está diseñado para proteger la sonda mientras cruza la delgada atmósfera marciana.

El aterrizaje es una hazaña diabólicamente complicada. La cápsula de aterrizaje debe abrirse paso a través de la atmósfera. Volará a través del aire marciano a una velocidad inicial de 12.300 mph (19.800 kph), y tiene que impactar la atmósfera a un ángulo preciso de 12 grados. Si lo hace a menor profundidad, la sonda será rebotada al espacio profundo. Si lo hace de forma más inclinada, la sonda arderá en una muerte espectacular. La sonda tocará primero la atmósfera 6 minutos y 45 segundos antes de aterrizar. Durante esta fase, experimentará una aceleración equivalente a 12 veces la gravedad de la Tierra. Si la sonda fuera un humanos de 68 kilos, durante el flamante descenso, pesaría cerca de una tonelada.

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Unos 3 minutos y medio después de que la sonda impacte la atmósfera, se abrirá un paracaídas, haciendo aún más lenta la caída de la sonda. Quince segundos después, explosivos volarán el escudo térmico, dejando ver la verdadera sonda InSight oculta en el interior. Diez segundos después de que el escudo térmico se desprenda, la sonda extenderá sus patas, muy similar a como un avión extiende sus ruedas antes de aterrizar.

La sonda caerá durante otros dos minutos sujeta al paracaídas y protegida por su cubierta de forma cónica. Unos 45 segundos antes del aterrizaje de InSight, se soltará de la cubierta y caerá hacia la superficie. Tan pronto como deje la cubierta, sus cohetes de aterrizaje se encenderán.

La sonda InSight real se parece un poco más al vehículo de alunizaje del Apolo, con tres patas para apoyarse y una parte superior en forma cuadrada. Los cohetes la harán más lenta y detendrán cualquier movimiento horizontal. Entonces, unos 15 segundos antes de aterrizar, la sonda InSight descenderá a una velocidad de 8 pies por segundo (2,4 metros por segundo), antes de que, con suerte, aterrice suavemente en la superficie marciana.

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En total, la secuencia de aterrizaje durará unos siete minutos. Una señal de radio desde Marte a la Tierra toma actualmente unos ocho minutos y siete segundos en llegar. Así que el proceso de aterrizaje completo ocurrirá antes de que nos enteremos si fue exitoso. Se realizará de forma automática, enteramente por la propia sonda. Para los científicos y los ingenieros que diseñaron la InSight, estos son “siete minutos de terror”.

Y tienen razón al estar preocupados. Marte es una cementerio de sondas fallidas. Ha habido 44 intentos de aterrizar en Marte hechos por varias agencias espaciales. Dieciocho han sido exitosos. Veintitrés, no lo han logrado. Tres han alcanzado la órbita, pero fracasado en el aterrizaje.

Entonces, ¿qué es lo que InSight pretende lograr? Bueno, como es normal, mucho. Pero es diferente a la intrépida sonda Curiosity, que la NASA hizo aterrizar en 2012. InSight no se moverá alrededor. En cambio, se quedará quieta y nos contará sobre el interior de Marte.

Una cosa que sí hará es emitir ondas de radio que pueden ser monitoreadas en la Tierra. Al realizar cuidadosas mediciones de cómo cambia la frecuencia de las ondas de radio, seremos capaces de medir el grado en que Marte se tambalea a medida que gira. Eso nos dirá algo sobre el núcleo del planeta, específicamente su composición, además de información sobre el grado en el que se funde.

InSight también desplegará un sismómetro para medir los terremotos marcianos y los impactos de meteoritos en el planeta. La información recogida a partir de las ondas que detecte el sismómetro nos dirá más sobre el interior del planeta.

Lo tercero que hará InSight es perforar la superficie del planeta. Utilizando un taladro, la sonda perforará unos 5 metros en el planeta y, básicamente, medirá su temperatura.

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Hay muchas razones por la que esto es interesante. Tomar la temperatura a esa profundidad permitirá a los científicos determinar cuánto calor se está fugando de Marte. De forma más amplia, esta medición permitirá un claro conocimiento de la temperatura del planeta más cerca de su núcleo.

La información nos dirá mucho de cómo está formado Marte, lo que, a su vez, se sumará a la información de cómo se desarrollan normalmente los planetas rocosos, incluida nuestra Tierra.

Y si eres una persona más exploradora y no te interesa tanto la geología marciana, también nos dirá qué tan caliente es el planeta a profundidades modestas, lo que nos dirá si hay alguna posibilidad de que exista agua líquida en el planeta. Quizá obviamente, si la superficie marciana es lo suficientemente caliente, cualquier agua que se encuentre se hallará en forma líquida y no como hielo. Encontrar agua en forma líquida será el descubrimiento clave que hará de la exploración marciana algo relativamente fácil. Un potencial descubrimiento relativamente reciente de un lago marciano subterráneo era prometedor, pero los datos no eran concluyentes. Saber que el terreno es caliente será reconfortante para posibles futuros exploradores.

Explorar el sistema solar es el primer paso hacia la exploración de las estrellas. La sonda InSight nos dará – como su nombre lo indica – una idea sobre si esto es algo que la humanidad conseguirá en un futuro previsible.

Y tal vez la apuesta de Elon Musk de llegar a Marte se haga realidad.

Nota del editor: Don Lincoln es científico sénior en el Fermi National Accelerator Laboratory. Es el autor de “The Large Hadron Collider: The Extraordinary Story of Higgs Boson and Other Stuff That Will Blow Your Mind” y produce una serie de videos sobre educación científica. Síguelo en Facebook. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas.

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