Soy nutricionista y respondo la duda que todos tienen: ¿La sopa de pollo sirve para mejorarse de cuadros respiratorios?

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Todos hemos escuchado alguna vez que cuando estamos enfermos, una buena sopa de pollo ayuda a mejorarnos y reponernos de los virus e infecciones del invierno.

Más allá de las recomendaciones familiares o de amigos, no se sabía muy bien si efectivamente su consumo traía mejoras reales en la salud de las personas.

Consuelo Burgos, nutricionista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, detalla que sus principales beneficios se relacionan con la hidratación, la temperatura del líquido y la posibilidad de incorporar ingredientes nutritivos en un momento en que muchas personas disminuyen su ingesta de alimentos.

Si bien algunos estudios han sugerido posibles beneficios inmunológicos asociados a esta preparación, la especialista advierte que estos resultados no pueden trasladarse directamente a la población general. “No existe evidencia científica convincente que asocie el consumo de sopa de pollo con la reducción del riesgo de contraer virus respiratorios. Desde el punto de vista metodológico, no se puede afirmar que prevenga el contagio”, explica.

Sin embargo, la experta detalla que “en un cuadro respiratorio, lo que tenemos que resguardar es, efectivamente, la hidratación, ya que nos ayudará mucho a eliminar la mucosidad propia de estos procesos infecciosos”

A esto también se suma el efecto del vapor de la sopa, el cual puede contribuir a despejar temporalmente las vías respiratorias y también mejorar la sensación de respiración. Específicamente, la especialista lo compara con lo que ocurre al tomar una ducha caliente: el vapor puede generar alivio de la congestión nasal y facilitar momentáneamente la respiración.

Por esta razón, más que actuar como un medicamento o una cura, la sopa de pollo puede entenderse como una preparación de apoyo.

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