El Vaticano comenzó este miércoles el proceso de vacunación contra el COVID-19 y el papa Francisco fue uno de los primeros en recibir la inyección.
La Santa Sede recibió hace unos días las dosis de Pfizer y BioNTech, con las cuales iniciaron la inmunización.
En total, el territorio cuenta con unos 500 residentes, aunque los empleados que trabajan en algunos de los organismos de su jurisdicción suman cerca de tres mil personas.
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La vacuna no será obligatoria, pero se ofrecerá a todos los residentes, empleados y sus familias la oportunidad de inocularse contra el COVID-19.
Francisco, de 84 años, había anunciado el fin de semana pasado que recibiría la dosis por ser de la tercera edad y representar un grupo de riesgo.
Aprovechó, además, de hacer un llamado a las personas a vacunarse y criticó a quienes dicen que la inyección es insegura.
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