El pasado 21 de noviembre, se produjo el derrame de más de 20 toneladas de aceite de soya en el Lago Chungará, Parque Nacional Lauca, Región de Arica y Parinacota.
Hasta la fecha, los equipos desplegados en el sector han logrado extraer más de 12.000 litros del líquido que mantiene contaminado el sector.
En conversación con CNN Tiempo, Freddy-Sebastián Medina, Pdte. de Foro Indígena, especialista en gestión territorial respetuosa y local de la zona, explicó la importancia de cuidar estos bofedales y expresó su preocupación por todo lo que ha pasado en el sitio “ancestral y sagrado”.
El Lago Chungará es uno de los más altos del mundo. Cuenta con una superficie a 4.500 metros sobre el nivel del mar y está rodeado por diversas cumbres y nevadas, donde habitan y coexisten múltiples especies y ecosistemas.
Una gran variedad de fauna y flora que se ha visto afectada producto del derrame de aceite de soya, donde más de 50 aves murieron y las autoridades continúan evaluando el daño de otras especies endémicas.
Conaf, a su vez, el pasado 11 de diciembre, a través de un comunicado, anunció el retiro de parte del sedimento y la flora afectada para recomponer el lugar.
“Tenemos que pensar en todos los seres vivos, las diferentes especies y comunidades, todos están interconectados y el aceite al contaminar todo el bofedal, condiciona los factores físicos de todos los invertebrados y microorganismos que son parte del alimento de las aves”, explicó Medina.
El local, también enfocó su preocupación debido a que, la capa oleosa, impide el intercambio normal de oxígeno en el agua, por lo tanto, se genera un estrés respiratorio en especies endémicas y altera los sedimentos del lago.
Aún así, la situación no afecta solo a los seres que residen en el lugar, sino que también a los humanos.
“Nosotros como seres humanos y asentamientos indígenas, dependemos de los servicios ecosistémicos del Lago Chungará. Como comunidades tanto indígenas, Aymara y también Quechua, dependemos de estos lugares sagrados porque nos permite regular el cambio de temperatura entre el día y la noche, que es muy alto en sistemas andinos y altoandinos”, señaló Medina.
“Entonces todas las cosechas de alfalfa, también de tubérculos como la papa, que es endémico aquí, si hay mucha temperatura entre el día y la noche, la cosecha va a ser mermelada, y eso influye directamente en nuestra cosmovisión, pero también en nuestra capacidad para producir”, enfatizó el experto.
Es por esto que, los locatarios y agrupaciones del sector, expusieron la problemática al Consejo Regional de Arica y Parinacota, proponiendo declarar al Lago Chungará y el extenso territorio del Parque Nacional Lauca como una zona de catástrofe.
“Me parece que en eso no hay mucha claridad a nivel central del Ministerio de Medio Ambiente, ni tampoco en la Presidencia de la República. Yo creo que es fundamental que se pudiera declarar una zona de catástrofe o una emergencia roja, porque de esa manera podrían llegar recursos para avanzar en estas dos etapas que aún no han comenzado, que es el diagnóstico y luego la remediación”,
Recuperación total del lago que podría durar años, según detalló Medina, “A vista de lo que hemos podido observar y los efectos que ahora acciona Conaf, podrían tener de fragmentación del ecosistema, por remoción de las zonas de los sedimentos con aceite, esto podría tardar 50 años”, finalizó Freddy-Sebastián Medina, Pdte. de Foro Indígena, especialista en gestión territorial respetuosa.
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