En el marco de la Asamblea Mundial de la Salud (WHA), el espacio de diálogo de mayor nivel en donde se debaten los grandes desafíos globales como la equidad y la sostenibilidad surge una reflexión ineludible: los resultados no vendrán con una solución única y universal. El verdadero progreso nace de la capacidad de cada región para trazar el mapa y forjar su camino hacia sociedades más justas; en Latinoamérica, está naciendo un nuevo modelo de innovación, un modelo que responde a nuestras realidades, con ingenio local y basado en alianzas estratégicas.
En Latinoamérica, el acceso a la salud sigue marcado por barreras estructurales. Frente a esta realidad, gobiernos y sistemas sanitarios de la región han comenzado a impulsar modelos de atención más cercanos, preventivos y apoyados en tecnología, capaces de llegar a comunidades históricamente desatendidas. En este contexto, algunas experiencias impulsadas en colaboración con autoridades locales muestran cómo esa transformación puede tomar forma: en Brasil, mediante cabinas de atención conectadas al sistema público que integran consultas remotas, diagnóstico digital y referenciación directa; y en Perú, a través de modelos que combinan conectividad satelital, telemedicina y unidades móviles para acercar servicios diagnósticos a comunidades rurales.
Desde AstraZeneca, acompañamos esa transformación mediante alianzas y soluciones concretas que contribuyen a cerrar brechas de acceso. La tecnología se ha convertido en un habilitador clave de este cambio, al permitir llevar la atención más allá de los muros de los hospitales y hacia los territorios donde más se necesita. Un ejemplo es +Salud en Comunidad, una iniciativa que integra herramientas digitales, atención territorial y colaboración con actores locales para fortalecer el primer nivel de atención. A través de unidades móviles, cabinas de salud y soluciones tecnológicas, el programa ha realizado más de 14,000 exámenes de diagnóstico temprano en zonas vulnerables de Perú, Brasil y México. Se trata de un modelo sostenible que demuestra que la innovación en salud puede traducirse en atención más oportuna, equitativa y cercana para quienes más la necesitan.
El impacto de estos programas va más allá de la atención individual. Al generar datos locales sobre la salud de la población y detectar factores de riesgo, contribuyen a fortalecer la capacidad del primer nivel de atención para identificar necesidades prioritarias, orientar intervenciones oportunas y mejorar la continuidad del cuidado frente a enfermedades no transmisibles. Esto también favorece el empoderamiento de las comunidades, al ampliar su conocimiento sobre su propia salud y facilitar una relación más informada con los servicios de atención. En este sentido, +Salud en Comunidad, a través de estrategias co-creadas con autoridades locales de salud, permite cerrar brechas de atención y responder de manera más efectiva a las necesidades de poblaciones en situación de vulnerabilidad, fortaleciendo modelos de atención más cercanos, preventivos y sostenibles.
Este mismo espíritu de colaboración resulta especialmente relevante en oncología, una prioridad creciente para los sistemas de salud de la región y, de manera particular, para países como Chile. Cambiar la trayectoria del cáncer exige ampliar la conversación: fortalecer la atención en tumores de alta incidencia, como el cáncer de mama, pero también dar mayor visibilidad a desafíos que requieren respuestas más decididas, como el cáncer de pulmón en mujeres y la atención de personas que viven con enfermedad metastásica. En ese camino, la tecnología puede ser una aliada decisiva. En distintos mercados de Latinoamérica ya existen experiencias que muestran su potencial para fortalecer la detección temprana. Un ejemplo es Consultorio Amazonas, donde
la aplicación de algoritmos desarrollados por nuestros aliados tecnológicos permite analizar cientos de miles de imágenes diagnósticas para identificar patrones de riesgo asociados al cáncer de pulmón. Gracias a ello, se ha observado un aumento en la tasa de detección temprana de 16% a 21% en algunas áreas, un avance con impacto directo en la supervivencia y en la manera en que las personas viven con su padecimiento.
Este cambio de paradigma, de la reacción a la anticipación, puede marcar el futuro de la atención oncológica. Cuando se integra con evidencia, capacidad clínica y rutas de atención bien articuladas, la innovación tecnológica puede ayudar a detectar antes, referir mejor y tomar decisiones más oportunas. En enfermedades donde el tiempo es determinante, fortalecer esta lógica no solo mejora las posibilidades de atención para los pacientes, sino que también contribuye a construir sistemas de salud más preparados para responder a una carga oncológica cada vez más compleja.
Sin embargo, la innovación no se detiene en el diagnóstico. El futuro de la salud en Latinoamérica también dependerá de nuestra capacidad para traducir la ciencia en soluciones que respondan a necesidades reales: mejores herramientas, decisiones más informadas y rutas de atención más oportunas. Como industria, nuestro rol es ser catalizadores de una doble transformación, la del acceso y la de la ciencia aplicada, especialmente en áreas como la oncología, donde actuar antes puede cambiar vidas. El talento y la voluntad están aquí; es momento de consolidar las alianzas que nos permitirán construir sistemas sanitarios más resilientes y equitativos para las generaciones venideras.
Lo más leído
- Corte Suprema rechaza recurso de amparo presentado por la defensa de Joaquín Lavín León
- Ministra Chomali detalla proceso para la construcción del nuevo Hospital de Alta Complejidad para Arica: Tendrá 140 camas
- FNE aprueba compra de Sky Airline por parte de Grupo Abra y descarta riesgo para la competencia
- Exclusiva de CNN: Asesor del líder supremo de Irán revela que las negociaciones con EE.UU. están estancadas por US$ 24.000 millones
- Akriila firma con Atlantic Records y lanza "suave" junto a Jane Remover, su primera colaboración internacional