Los derechos sociales tienen una posición muy secundaria en la Constitución de 1980, siendo protegidos principalmente desde su dimensión individual y desde una pretendida libertad para elegir, permitiendo de este modo no solamente la mercantilización de su ejercicio, sino también de importantes ámbitos de la vida individual y social.
Esto ha permitido el enriquecimiento de unos pocos, mientras ha generado al mismo tiempo la precarización de la vida de la gran mayoría de la población.
Lee también: ¿Qué se vota en el plebiscito del 25 de octubre?
La nueva Constitución debe garantizar la universalidad en el ejercicio de estos derechos, más allá de la capacidad de pago que pueda tener cada persona, protegiendo tanto su dimensión individual como su dimensión social, porque se trata de bienes básicos para la vida en sociedad y los que permiten las condiciones para nuestra plena incorporación en la comunidad.
Jaime Bassa es doctor en Derecho y profesor titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Valparaíso. Además, es director del Centro de Estudios Interdisciplinarios en Teoría Social y Subjetividad.
Lo más leído
- Pavez dice que “es eventual” que la oposición acuda al TC por gratuidad en el registro de vándalos: “Esperamos convencer al Parlamento de que las personas que dañan la vida en común tengan sanciones”
- Pavez descarta un “quiebre” en el oficialismo, pero reconoce que existen “diferencias”: “No creo que esté bajo fuego amigo el ministro García Ruminot”
- CEO de OpenAI defiende que la IA impulsará un nuevo Renacimiento y no una Revolución Industrial
- Diputado Ossandón (PDG) denuncia recibir mensajes "amenazantes e intimidatorios" por redes sociales
- Diputados republicanos defienden comercio de Magallanes con las Falkland: “Hay un intento sistemático del Gobierno de Milei por impedir el libre comercio”