El Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) alertó por la venta y consumo riesgoso de medicamentos para la obesidad.
Junto al Instituto de Salud Pública (ISP), el organismo elaboró un “reporte de mercado de medicamentos para bajar de peso”, debido a la creciente búsqueda de alternativas rápidas para disminuir el peso, que ha impulsado un “uso indiscriminado y riesgoso de medicamentos”.
En muchos casos, esto ocurre sin supervisión médica ni información adecuada sobre posibles efectos secundarios.
Por ello, el informe busca “proporcionar información relevante y oportuna sobre el funcionamiento del mercado de los medicamentos más utilizados para esta problemática”, además de “advertir a la ciudadanía sobre sus riesgos y precios”.
Uso de medicamentos para bajar de peso
Desde el ente fiscalizador indicaron que entre los principales hallazgos de este reporte se encuentra que los precios de los medicamentos varían significativamente según sus componentes.
Por ejemplo, los más económicos son los que contienen fentermina (de 18,75 mg, 30 cápsulas) u orlistat (120 mg, 105 cápsulas) que van desde $9.000 a $36.000; mientras que los más costosos son los basados en duraglutida, liraglutida (6 mg, 3 ml) o semaglutida (4 mg, 3 ml), que van desde $83.000 a $313.000.
En esa línea, “solo las farmacias autorizadas por el ISP pueden vender medicamentos para la obesidad. Comprarlos por canales informales o en redes sociales implica exponerse a productos falsificados y graves daños a la salud”.
Por otro lado, en fiscalizaciones del Sernac se detectó publicidad prohibida y oferta de recetas médicas a distancia (teleconsulta), lo que “pone en riesgo a las personas si no hay un debido control médico”.
“La principal recomendación es adquirir este tipo de productos solo en farmacias autorizadas por el ISP y siempre bajo prescripción y supervisión médica”.
Asimismo, el Sernac ha recibido reclamos, los que “se concentran en problemas de ejecución contractual (cobros indebidos, quiebres de stock y diferencias de precios online vs presencial), lo que se podría relacionar también con la baja capacidad para detectar otros fenómenos por parte de los consumidores, en términos de salud y riesgos, motivo por el que se requiere mayor conciencia ciudadana e información”.
El Servicio informó que los efectos secundarios varían de acuerdo al medicamento y a la persona. Puede ir desde síntomas leves como irritabilidad hasta posibles riesgos a largo plazo, reforzando la necesidad de prescripción médica especializada.
Por ello, recalcó que “en caso de experimentar un efecto adverso, se debe informar inmediatamente a su médico, además de presentar el reclamo al titular del registro y notificar al ISP a través de su sistema de vigilancia integrada”.
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