“Es una zona que está cargada, que tiene un pasado de terremotos importantes con tsunamis”: Marcelo Lagos advierte por posible movimiento telúrico de gran magnitud en esta zona de Chile

Por

El geógrafo y académico de la Universidad Católica analizó en CNN Chile el escenario sísmico del país, las lecciones pendientes del terremoto del 2010 y criticó la falta de infraestructura para enfrentar tsunamis súbitos.

-Vamos rápidamente a lo que ha pasado durante los últimos días. ¿Responde necesariamente a un enjambre sísmico? ¿Lo podemos catalogar bajo ese concepto o no?

“No, particularmente la sismicidad que tuvimos en Valparaíso, hay un evento principal y réplicas consecuentes. Claramente el evento más importante en magnitud es acompañado por eventos de menor magnitud que van disminuyendo en frecuencia e intensidad en función del tiempo que transcurre. Un enjambre es otra cosa, son eventos concentrados en una zona geográfica específica donde ninguno destaca en magnitud. Por lo tanto, en este caso no fue enjambre, pero sí ocurren enjambres recurrentemente”, aclaró el geógrafo y especialista en procesos naturales, Marcelo Lagos.

¿La zona central de Chile es la zona del país más propensa a un, comillas, mega terremoto?

“No la más propensa. Hay otros lugares que tienen un pasado histórico, un pasado de actividad relevante que ha pasado mucho tiempo, incluso más de un siglo. En el caso de la zona central de Chile, ya van casi tres siglos sin un terremoto muy grande, independiente de los eventos grandes de 1985, de 1906, de 1822. Estamos hablando de eventos muy grandes con magnitudes cercanas o parecidas al del 60, que ocurrió en las costas de Valdivia hacia el sur, ciertamente centro-sur de Chile, y por lo tanto es un escenario que no se puede descartar. Es el peor escenario creíble de acuerdo a lo que sabemos de la historia, ciertamente, y también lo que revelan los datos instrumentales que nos dicen que hay energía acumulada suficiente como para un terremoto importante”, explicó el académico de la Universidad Católica de Chile.

¿Y qué dice la experiencia histórica respecto a la Región de Atacama, particularmente en el norte?

“Históricamente ahí no ocurre un terremoto importante en la zona costera con tsunami consecuente desde noviembre de 1922. Han pasado ya más de un siglo y evidentemente las costas de Atacama están incubando un evento donde cada día que pasa es más probable que vuelva a ocurrir. Nadie sabe si va a romper todo el segmento, desde el sur de la Península de Mejillones hasta Punta de Choros, nadie tiene claridad del escenario, pero sí sabemos que es una zona que está cargada, que tiene energía suficiente y que tiene un pasado de terremotos importantes con tsunamis, y por lo tanto con atención hay que entender ese escenario”, apuntó.

Claro, en este tipo de eventos se suelen poner etiquetas. Por ejemplo, lo hablábamos anteriormente de un posible mega terremoto, y siempre con el objetivo de aterrizar el concepto y entregar un conocimiento que funde precisamente aquellos conceptos. Cuando hablamos de mega terremoto, ¿debemos entender más de 9?

“Un terremoto grande debería ser un terremoto de 8 o superior en magnitud, como el 2010, grande. Un terremoto gigante es de 9 o superior. Gigante sería como el de 1960 en Chile, como el de Tohoku 2011 en Japón, como Kamchatka 1952, como Sumatra-Andamán 2004, 9.1. Estamos hablando de eventos gigantescos, gigantes y grandes. Ahora, mega terremoto se entiende, se entiende que es algo muy grande, pero yo diría que es un concepto más mediático que técnico”, detalló el especialista.

Tú mencionaste recién el año 2010, el 27F, y si nos remontamos al 27 de febrero del 2010 antes que sucediera el terremoto que estuvo presente en muchas regiones de nuestro país, y mirando con la perspectiva del tiempo, ¿cuál es el análisis respecto a los aprendizajes que sacamos de esa emergencia?

“Claro, montones. El terremoto del 2010 reveló, recuerda que hasta el 2010 no habíamos tenido un terremoto tan grande en magnitud desde 1960, independiente de que habían ocurrido otros”.

Con el de 1985 mediante, claro.

“Claro, pero en tamaño, en magnitud, zona afectada, en víctimas, en costo económico, desde 1960 al 2010 estamos hablando de 50 años. Si restas 2010 menos 1960, y en 50 años evidentemente tuvimos aprendizajes. Aprendizajes que revelan que el terremoto para la magnitud que tuvo, independiente de que hubo daño estructural, edificios que colapsaron ciertamente emblemáticos, daño y víctimas, podría haber sido peor en comparación con otros países del mundo con índices de desarrollo humano parecidos al nuestro. Evidentemente supimos sortear el escenario. Sin embargo, efectos que acompañan al terremoto, colaterales, porque el terremoto no viene solo, es multi-amenaza, multi-peligro, viene acompañado de tsunami, viene acompañado de deformación vertical de la costa, viene acompañado de movimientos en masa, mil cosas pasan, ahí evidentemente no aprobamos. Particularmente los aprendizajes van por varias líneas. Por una parte, se fortaleció todo el sistema de alerta temprana. En la práctica, el Servicio Sismológico Nacional pasó a ser un Centro Sismológico Nacional (CSN) de 24 horas, eso no era así antes. La Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (ONEMI), hoy día Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), pasó a ser 24/7”, argumentó el entrevistado.

El proceso de cambio de ONEMI a SENAPRED inició ese proceso, esa modificación, desde la emergencia del 2010. Demoró algunos años, pero el camino se inició allí, ¿verdad?

“Demoró montones, demoró montones. Claramente el mal manejo, en la práctica el 2010 reveló lo que había que mejorar, y una cosa fundamental era que necesitábamos un organismo con mayores competencias para gestionar y manejar el riesgo más allá de solamente la emergencia. Por lo tanto, de una oficina, ONEMI, a un servicio del Estado, SENAPRED hoy día, evidentemente hay un salto cuantitativo en poder y en poder manejar y gestionar ciertamente estrategias que permitan reducir el riesgo de desastre y gestionarlo. Ahora, eso se demoró más de una década, y ciertamente hoy día SENAPRED tiene todo el poder para poder acompañar y fortalecer y reducir el riesgo de desastre, pero evidentemente eso implica un trabajo que no solamente lo va a hacer SENAPRED. Esto necesita una mirada acompañada, multisectorial, de todos los ministerios, pero particularmente de un Estado que le preste ropa, que le dé financiamiento y que tenga recursos humanos para abordar la responsabilidad gigante que tiene, porque por mucho tiempo el riesgo de desastre en Chile ha sido, ha habido un discurso necesario, importante, pero con foco en la cosmética de la gestión y manejo de la emergencia. Estamos llenos de señaléticas de zonas de peligro, zonas de seguridad, vías de evacuación, estamos llenos de simulacros, pero la exposición sigue aumentando. Y cuando hablo de la exposición, hablo de que se sigue densificando en zonas de peligro, se sigue aumentando ciertamente el riesgo”, sostuvo.

Eso es impresionante. O sea, mira cómo están los bordes costeros o las zonas costeras de playas como Algarrobo, lo que ha pasado con los socavones en Concón, o por ejemplo, la gran cantidad de personas que hoy día vive expuesta en las cercanías de la Quebrada de Macul, en la Región Metropolitana, por ejemplo.

“Bueno, pero eso se conecta también con un paradigma antropocéntrico donde creemos que podemos controlar a la naturaleza. Cuando digo creemos, no me refiero a todas y todos, me refiero a cierto perfil de hombres que creen que pueden, con ciencia, con ingeniería, con enrocado, contener ese aluvión, desviar esa marejada o la lava del volcán. Y evidentemente, soluciones basadas en la naturaleza hoy día claramente dejan claro que son el camino a recorrer para fortalecer resiliencia en las comunidades, en los territorios”, sentenció el experto.

Ya, tú decías anteriormente, cuando recordábamos el 27F del 2010, que reprobamos, por ejemplo, en lo que respecta a tsunami. Las consecuencias son evidentes a estas alturas con la perspectiva de la historia, víctimas fatales mediante y todo. Pero también hablabas de la modificación institucional que claro, tal vez inició un camino luego de la emergencia con la necesidad de que la institución debía cambiar, pasar de una oficina, llegar a un servicio que coordinara instituciones y todo eso, y después de una década, como tú también mencionabas anteriormente, deriva en SENAPRED y lo que conocemos ahora. ¿Es suficiente esa institucionalidad o debiésemos tal vez el día de mañana avanzar, por ejemplo, a una Subsecretaría de Emergencia, por ejemplo? Porque de tanto en tanto tenemos emergencias en el invierno, en primavera, en verano, etcétera.

“Sí, la verdad es que no solamente la emergencia, porque la emergencia ¿qué es lo que significa? Significa permanentemente estar limpiando la leche derramada. La idea es tener una institucionalidad que nos permita que la leche no se derrame. ¿Por qué tenemos que estar permanentemente corriendo? ¿Por qué permanentemente tu celular tiene que estar sonando y te dice: “corre a zona segura”? ¿Por qué no estar en zona segura? ¿Por qué no planificar nuestros asentamientos humanos, sean concentrados o dispersos, de forma resiliente comprendiendo…”, cuestionó el geógrafo.

Pero, ¿es posible a estas alturas?

“Por supuesto, por supuesto, si es cosa de que, ¿qué hace Teletón a orillas de playa en Valparaíso? ¿Qué hacía Teletón en Coquimbo para el tsunami del 2015? Basta con ponerlo un poco más arriba. ¿Qué hace un hospital cerca de un volcán activo en Chaitén, por ejemplo? En la práctica son decisiones…”, afirmó.

No, pero yo te pregunto si es posible pensando en la sobrepoblación que existe en el país, en lo densificadas que están las ciudades.

“Sí, no, claro, o sea, ahí claramente hay cierto tipo de procesos de la naturaleza y umbrales que desconocemos, no comprendemos. Evidentemente si cae un meteorito, no hay nada que hacer. Pero hay ciertos peligros que podemos manejar. En la práctica, si yo me alejo de la quebrada, si me alejo de la orilla de un río, si me alejo del mar, si me alejo del volcán, evidente yo puedo evitar la materialización y la construcción del riesgo. Pero esas decisiones son humanas. Si no es que el tsunami te quiera ahogar, no es que el volcán te quiera sepultar con su lava, o no es que el aluvión te quiera enterrar o el terremoto botar. En la práctica son decisiones humanas que de alguna forma consideran y comprenden el currículum de los territorios y buscan las mejores alternativas para localizar infraestructura crítica, uso residencial, un hospital, bomberos, carabineros. En la práctica, lo que no puede pasar es que independiente de las cosas que ocurren recurrentemente en sociedades como las nuestras, no hayan aprendizajes. Y está bien, hemos aprendido en institucionalidad, hemos fortalecido todo lo que es el monitoreo, los sistemas de alerta temprana también han avanzado montones, pero evidentemente el problema es estructural y es de fondo, y eso implica buena planificación urbana, eso implica gobernanzas que sean fuertes y realmente velen por el bien común, el cuidado de ecosistemas frágiles, ciertamente, como construir en humedales evidentemente es una contradicción, y evidentemente es un tema que ha estado hasta hoy día en boga ciertamente por la no comprensión de todos los atributos que tienen este tipo de ecosistemas, etcétera”, manifestó.

Y en otro tema, Marcelo, quisiera preguntarte también por otras alternativas que pudiesen eventualmente llegar a convertirse en solución. Lo estábamos conversando fuera de micrófono, el concepto de evacuación vertical. Si nos lo pudieras explicar y cómo se aplica en otros países.

“Bueno, evidentemente grandes terremotos de subducción, Chile habita al frente de una zona de subducción, una de las más peligrosas del mundo, donde ocurren los terremotos más grandes del mundo. Tenemos el número uno ciertamente, el 9.5 de magnitud del terremoto chileno de Valdivia conocido popularmente, ciertamente. Generan tsunamis, y los tsunamis pueden arribar a las costas instantáneamente o en pocos minutos. Por lo tanto, se necesitan condiciones de autocuidado rápidas. No es como un huracán en Centroamérica o en zonas tropicales que te avisa, que hay tiempo para evacuar, para ir al albergue. Lo súbito implica tener alternativas para salvarte rápidamente. Hemos visto y se ha comprobado que después del gran terremoto y tsunami de Sumatra-Andamán el 26 de diciembre del 2004, mucha gente se salvó en altura: arriba de árboles, arriba de casas, en galpones. En el caso del tsunami de Japón del 2011, ya hace rato ellos tienen instalada la evacuación vertical, ciertamente con edificios diseñados para eso exclusivamente, con diseños urbanos en altura, con carreteras peraltadas a propósito para contener, pero también para permitir salvarte en altura, salvan vidas. Y eso está establecido desde que se crearon las señalizaciones de peligro de tsunami, que son un estándar ISO global, existen distintos tipos de señalizaciones: la que te dice “estás en zona de peligro o amenaza”, la que te dice “vía de evacuación”, y la que te dice “zona segura”. Pero hay una cuarta que en Chile no está, que dice “evacuación vertical”, que no la vamos a ver en Chile. Y esa es una gran pregunta que debería responder SENAPRED, por ejemplo, por qué si sabemos que mucha gente no va a tener el tiempo razonable disponible para llegar a zona segura horizontalmente, por qué no se implementa. Y estamos atrasadísimos en eso, hemos avanzado cero”, enfatizó el académico.

¿Pero no se ha hecho ningún prototipo, algún…?

“Sí, la ciencia, yo recuerdo que he guiado tesis, hemos hecho trabajo desde el 2011 que tenemos modelos numéricos que establecen qué edificaciones podrían ser, que la alternativa vertical ciertamente salva vidas. Hay trabajo científico, y sobre todo después del 2010 que aumentó la masa crítica de recursos humanos que investigan estos temas, ciertamente hay ejemplos que revelan ciertamente dónde debería ser estratégico. Hay ciudades verticales como Iquique, como Viña del Mar, que evidentemente el escenario podría ser muy complejo. La pregunta es por qué no se implementa, qué estamos esperando para ello. Evidentemente un edificio que cumpla condiciones, una estructura que cumpla condiciones para la evacuación vertical tiene que estar diseñado, tiene que estar calculado, tiene que soportar volúmenes importantes de gente, tiene que tener una azotea que permita ciertamente, y todo eso no tiene ninguna complejidad en la práctica, se puede calcular, se puede diseñar. El tema es otro, y yo diría que el tema se conecta con la propiedad privada, el tema se conecta con el bien público y con la fuerza y la muñeca que puede tener en este caso SENAPRED, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) ciertamente, para exigir ciertamente esos estándares de seguridad que existen en Japón, existen en California, existen en Nueva Zelanda, etcétera”, describió.

Los recursos, claro, para poder llevarlo adelante. Marcelo, la última pregunta porque estamos en el tiempo. ¿Qué tan cerca o qué tan lejos estamos de predecir un terremoto?

“Cada vez más cerca, pero probablemente, José, nos vamos a morir sin saberlo. Por como va la Inteligencia Artificial (IA), ciertamente, y esta es mi apuesta positiva del lado positivo de la IA, ciertamente, porque evidentemente la inteligencia artificial también tiene mucho de oscuridad mientras no rayemos esa cancha y tengamos reglamentos para convivir con ella. Cada vez sabemos más, pero basta con la historia y basta con los instrumentos que tenemos hoy día, nos permite acercarnos, ciertamente. Sabemos dónde ha ocurrido un gran terremoto y ha pasado mucho tiempo, que debería abrir uno por ahí. Sabemos que utilizando precisión geodésica, de estaciones, podemos entender cómo se está acoplamiento, cómo se está concentrando energía en ciertos lugares, en este caso de Chile, y sabemos los lugares donde puede venir. El decirte la predicción, que es cuándo, dónde, fecha, magnitud, profundidad, eso es predicción, eso todavía está distante, pero te aseguro que vendrá en un futuro mediano”, concluyó.

Revisa la entrevista acá:

Lee también