Decano Francisco Martínez alerta por gratuidad y acortamiento de carreras: “Es una medida extremadamente miope”

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Frente a los desafíos de modernización que enfrenta la educación superior, el decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y candidato a rector de la Universidad de Chile, Francisco Martínez, fijó una postura crítica respecto a los planteamientos del Ejecutivo sobre el mundo científico y los pregrados. Entrevistado en CNN Chile, el académico apuntó directamente contra los cuestionamientos públicos del Presidente José Antonio Kast hacia la utilidad laboral inmediata de la investigación académica. Creo que es una decisión extremadamente miope y tal vez peligrosa para una sociedad, porque desde el inicio es obvio que todos los empleos vienen del conocimiento, fustigó el ingeniero.

Martínez conectó este escenario con el histórico estancamiento del gasto público en ciencia y tecnología en el país. “El problema de fondo, creo, es que hemos estado atrapados por mucho tiempo en el 0,4% del Producto Interno Bruto (PIB), en inversión en creación y conocimiento”, denunció la autoridad universitaria. A su juicio, esta cifra dista severamente de los estándares internacionales y responde a un sesgo cultural adverso: “Tiene que ver con el hecho de que no creemos mucho en las capacidades que tenemos en Chile y entonces preferimos importar”.

Los impactos de la flexibilización de pregrados

Respecto a la agenda gubernamental dirigida a acortar la extensión formal de los pregrados universitarios, el postulante al rectorado instó a las autoridades a calcular con rigurosidad las consecuencias financieras sobre las instituciones estatales. “Acortar los cursos es una medida política que tiene que ser bien pensada, porque tiene varios impactos de los que hay que hacerse cargo”, previno Martínez. Explicó que una reducción drástica de los años lectivos contrae de forma automática la matrícula, golpeando el financiamiento de planteles que subsidian la investigación interna mediante aranceles.

El decano sugirió que un rediseño de las trayectorias formativas solo sería viable bajo un esquema de articulación internacional y con aportes basales garantizados por el Estado. Un ciclo de dos más dos más dos, o dos más dos más uno y medio, dependiendo del grado, nos dejaría equivalente al sistema internacional si hay una matrícula externa y si hay financiamiento adecuado para la investigación, concluyó el especialista, emulando los modelos educativos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

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