La distribuidora de combustibles, Shell, registró ganancias ajustadas de US$ 6.900 millones en el primer trimestre de 2026, más del doble de los US$ 3.300 millones obtenidos en el trimestre anterior, en lo que la compañía describió como “resultados sólidos en medio de una volatilidad sin precedentes” en los mercados energéticos globales.
Los resultados superaron ampliamente las expectativas del mercado y consolidan el desempeño de la empresa pese al convulsionado entorno geopolítico.
El desempeño estuvo impulsado principalmente por mayores contribuciones del negocio de compraventa de activos financieros, optimización, precios de realización más altos en crudo y gas, mejores márgenes de refinación y una reducción en los costos operativos.
El EBITDA ajustado alcanzó US$ 17.700 millones, frente a los US$ 12.800 millones del cuarto trimestre de 2025, mientras que el flujo de caja operativo, excluyendo capital de trabajo, llegó a US$ 17.200 millones.
La influencia del conflicto en Medio Oriente
El conflicto en Medio Oriente afectó directamente las operaciones de Shell en Qatar. QatarEnergy suspendió su producción el 2 de marzo de 2026 en todas sus instalaciones de GNL y declaró fuerza mayor tras el bloqueo del estrecho de Ormuz.
En la planta Pearl GTL —operada al 100% por Shell y con una producción de 140.000 barriles equivalentes de petróleo diarios— uno de sus dos trenes de procesamiento fue dañado en un ataque ocurrido el 18 de marzo, con reparaciones estimadas en aproximadamente un año.
En cuanto al tren restante, según informó Shell, este permanece listo para reiniciar operaciones cuando las condiciones geopolíticas y de seguridad lo permitan.
En este contexto, la producción total de petróleo y gas de Shell en el segmento de Gas Integrado cayó a 909.000 barriles equivalentes de petróleo diarios (boe/d) en el primer trimestre, y la compañía proyecta una caída adicional de entre 580.000 y 640.000 boe/d para el segundo trimestre de 2026, como consecuencia directa del conflicto.
Los volúmenes de licuefacción de GNL se verían reducidos a entre 6.800.000 y 7.400.000 toneladas métricas, desde las 7.900.000 toneladas del primer trimestre.
A pesar de las disrupciones en Qatar, el segmento Upstream mostró fortaleza, con ganancias ajustadas de US$ 2.400 millones, frente a US$ 1.600 millones en el trimestre previo.
Distribución de acciones y deuda
En materia de retribución al accionista, Shell distribuyó un total de US$ 5.300 millones durante el trimestre, incluyendo recompras de acciones por US$ 3.200 millones y dividendos en efectivo por US$ 2.100 millones.
Asimismo, la compañía anunció un nuevo programa de recompra de acciones por US$ 3.000 millones para los próximos tres meses —sujeto a restricciones temporales vinculadas al proceso de aprobación de la adquisición de ARC Resources— y un incremento del 5% en el dividendo trimestral, que queda fijado en US$ 0,3906 por acción.
La deuda neta se situó en US$ 52.600 millones, con un apalancamiento del 23,2%, nivel que la compañía atribuye principalmente al aumento del capital de trabajo en el actual entorno de precios.
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