“Los resultados del segundo trimestre muestran un evidente deterioro en nuestra economía”: Rosanna Costa aborda el estado de la economía nacional en Chile Day

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“Los resultados del segundo trimestre muestran un evidente deterioro en nuestra economía”: Rosanna Costa aborda el estado de la economía nacional en Chile Day (Agencia Uno)

La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, expuso este lunes en Chile Day Madrid un análisis del escenario macroeconómico y de la política monetaria, organizado en torno a dos perspectivas complementarias, la coyuntura reciente que recoge el último Informe de Política Monetaria (IPoM) y una reflexión más amplia sobre el rol de la institución en un contexto internacional de shocks cada vez más frecuentes.

Costa comenzó su intervención repasando cómo cambió el escenario respecto de lo que el Banco Central anticipaba a fines de 2025, cuando se proyectaba una inflación en torno a 3% durante buena parte del año y un crecimiento entre 2% y 3%, con una expansión de la inversión cercana a 5%.

“Durante los dos primeros meses del año, esa visión se vio reforzada por un contexto global que parecía más favorable, de la mano de un escenario externo donde el impulso de la inversión en inteligencia artificial auguraba un mayor crecimiento mundial y las expectativas locales mejoraban de forma importante”, explicó Costa.

La presidenta explicó que ese panorama comenzó a modificarse hacia fines de 2025 e inicios de 2026, cuando un conjunto de factores de oferta debilitó el dinamismo de la economía chilena, transmitiéndose a otros sectores a través de los encadenamientos productivos.

Con el inicio del conflicto en Medio Oriente en marzo, se sumó una nueva capa de complejidad, luego de que el cierre del estrecho de Ormuz abriera un espacio de incertidumbre sobre sus efectos en la economía global y provocara un aumento significativo en el precio del petróleo.

Según Costa, la evaluación del instituto emisor en ese momento fue que la economía chilena tenía espacio para absorber el shock, dado que partía de un estado de equilibrio inicial, sin brechas de actividad y con la inflación en torno a la meta.

Nuestra evaluación fue que la economía tenía el espacio para absorber este shock, dado que se encontraba en un estado inicial de equilibrio, sin brechas de actividad y la inflación estaba en torno a la meta”, argumentó.

Pese a ello, el Banco Central optó por actuar con cautela, monitoreando los eventuales efectos de segunda vuelta del shock de costos sobre el resto de los precios.

Inflación se mantiene cerca de 4% y economía pierde dinamismo

La presidenta detalló que la inflación total se ha ubicado en torno a 4% anual desde entonces, con un alza significativa en el segundo trimestre producto del aumento del precio de los combustibles, mientras la inflación subyacente se ha mantenido en un rango de 3,2% a 3,4%, con una transmisión del shock de costos acorde a los patrones históricos.

Sin embargo, señaló que los cambios más relevantes se observaron en el plano interno, donde la economía mostró un desempeño más débil de lo previsto, con una desaceleración de la demanda tanto pública como privada en los meses recientes.

“Hemos visto cambios importantes en otros frentes. Particularmente en lo interno, donde la economía ha mantenido un desempeño bajo (…) en meses recientes se apreció una desaceleración de la demanda interna tanto en la parte pública como privada”, indicó.

Costa explicó que, si bien los datos del primer trimestre no mostraban un deterioro evidente del consumo, el análisis del Banco Central advirtió sobre el debilitamiento de sus fundamentos, en particular por el impacto del alza de combustibles en los ingresos de los hogares y por la debilidad del mercado laboral.

En el caso de la inversión, la presidenta señaló que los datos coyunturales mostraron una debilidad más marcada, aunque los fundamentos de mediano plazo se mantienen positivos, apoyados en los sucesivos aumentos de los montos de inversión comprometidos según el catastro de la Corporación de Bienes de Capital.

Banco Central reduce proyección de crecimiento para 2026

Con los resultados del segundo trimestre, el Banco Central revisó a la baja su proyección de crecimiento para 2026: “Los resultados del segundo trimestre muestran un evidente deterioro en nuestra economía (…) el crecimiento previsto para 2026 pasó de un rango entre 1% a 1,75% a uno entre 0,25 y 0,75%, en un contexto en que proyectamos un menor crecimiento del consumo y una leve contracción de la inversión”.

“Sin embargo, al mismo tiempo que reconocemos la debilidad actual de la economía, también reconocemos que cuenta con motores de crecimiento hacia 2027 y 2028. En particular, el impulso que la Ley de Reconstrucción dará a la inversión (…) suponemos tasas de expansión entre 2 y 3% el próximo año, y entre 2,25 y 3,25% en 2028“, añadió.

Pese a ello, Costa sostuvo que la economía cuenta con motores de crecimiento hacia 2027 y 2028, en particular el impulso que dará la Ley de Reconstrucción a la inversión, lo que sustenta proyecciones de expansión entre 2% y 3% para 2027 y entre 2,25% y 3,25% para 2028.

Inflación convergería a 3% durante el segundo trimestre de 2027

En materia de inflación, la presidenta reiteró que el Banco Central prevé su convergencia a 3% durante el segundo trimestre de 2027, sosteniéndose en torno a ese nivel hacia el final del horizonte de política monetaria.

Costa explicó que, en el corto plazo, esa trayectoria combina un shock de costos aún presente con una demanda interna más débil que reduce las presiones inflacionarias, y remarcó que la política monetaria se define en función de la inflación proyectada a dos años y no de la inflación observada en un momento puntual.

La presidenta identificó los principales riesgos del escenario actual, entre ellos la intensificación reciente del conflicto en Medio Oriente y el persistente manto de dudas sobre los alcances del desarrollo de la inteligencia artificial a nivel global.

Sostuvo que la economía local podría retomar impulso hacia 2027 con dos velocidades distintas, sin descartar que la debilidad actual sea más persistente de lo previsto, pero tampoco que la recuperación resulte más dinámica de lo proyectado.

En ese contexto, ratificó que la evolución de la Tasa de Política Monetaria (TPM) seguirá evaluándose reunión a reunión.

Costa advierte sobre una mayor frecuencia de shocks

En la segunda parte de su intervención, Costa amplió la mirada hacia los últimos diez años, señalando que Chile ha enfrentado una secuencia de shocks externos e internos cuya novedad no es su existencia, sino la frecuencia, simultaneidad y dificultad creciente para interpretar sus efectos en tiempo real.

Mencionó la pandemia, la invasión rusa a Ucrania, el conflicto en Medio Oriente, la imposición unilateral de aranceles por parte de Estados Unidos y el cambio climático como parte de esa secuencia externa, junto con el estallido social de 2019 y los dos procesos constitucionales rechazados como parte de las perturbaciones internas que Chile debió enfrentar en el mismo período.

La presidenta sostuvo que la estabilidad de precios no puede darse por sentada y que la credibilidad es un activo que un banco central debe cuidar de manera permanente, ya que el anclaje de las expectativas de inflación durante los últimos años no es un resultado automático, sino el reflejo de decisiones oportunas y de una comunicación coherente.

Añadió que no todos los shocks requieren la misma respuesta de política monetaria, ya que el Banco Central debe distinguir entre perturbaciones transitorias y procesos inflacionarios más persistentes antes de decidir.

Costa destaca rol de la estabilidad macroeconómica

Costa cerró su intervención señalando que, frente a un entorno global más volátil, Chile debe mantener un marco de políticas económicas basado en una meta de inflación a dos años.

“Frente a esa realidad, nuestra primera reacción debería ser construir una base firme sobre la que sostenernos (…) una política monetaria basada en una meta de inflación de 3% a dos años plazo, que se acompaña de una política de flexibilidad cambiaria que actúa como primer amortiguador de los shocks externos. Por otro lado, una política fiscal predecible, basada en reglas. Todo esto complementado por una regulación y supervisión fuerte y moderna”, cerró.

La presidenta concluyó que la contribución del Banco Central al desarrollo del país no consiste en determinar el crecimiento de largo plazo, sino en preservar las condiciones de estabilidad que permiten a hogares, empresas e inversionistas tomar decisiones con un horizonte de largo plazo.

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