Fitch advierte que Presupuesto 2027 será clave para frenar el alza de la deuda fiscal y proyecta que esta alcance el 45% en 2029

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Fitch advierte que Presupuesto 2027 será clave para frenar el alza de la deuda fiscal y proyecta que esta alcance el 45% en 2029 (Agencia Uno)

La agencia de calificación de riesgo crediticio, Fitch Ratings, señaló que el proyecto de Presupuesto 2027 que el Gobierno de José Antonio Kast presentará al Congreso en septiembre será la primera señal relevante para evaluar si Chile logra contener el alza de su carga de deuda, según el codirector de calificaciones soberanas de Fitch, Todd Martinez.

El crecimiento del gasto público deberá desacelerar con fuerza para evitar el riesgo de una rebaja de la nota crediticia hacia el final del actual gobierno, advirtió el ejecutivo, según consignó Bloomberg.

“Si no se contiene el gasto, la deuda seguirá subiendo hacia el 45% del PIB”

Martínez explicó que si el Ejecutivo no logra contener el gasto, la deuda bruta seguirá subiendo de manera inexorable hacia el 45% del Producto Interno Bruto (PIB), el límite superior que el propio Gobierno ha definido como prudente.

El ejecutivo de Fitch precisó que superar ese umbral no gatillaría de forma automática una rebaja para el país mejor calificado de América Latina, pero sí confirmaría una tendencia preocupante para una carga de deuda que se ha duplicado en la última década.

“La primera señal que será importante para nosotros es el presupuesto 2027. Si el potencial de crecimiento ahora mismo está en torno a 2,2% en términos reales, el aumento real del gasto probablemente tendrá que ser un número bien por debajo de eso“, agregó.

Deuda bruta se ubica entre 42% y 43% del PIB, con proyección de acercarse a 45% en 2029

Fitch estima que la deuda bruta de Chile se ubica actualmente entre 42% y 43% del PIB, con una proyección de que podría acercarse a 45% hacia 2029.

La agencia ha rebajado la calificación de Chile en dos oportunidades durante la última década, principalmente por el alza gradual de sus pasivos.

Gobierno apuesta a la ley miscelánea para acelerar el crecimiento al 3,7%

El Gobierno apuesta a que el proyecto de ley miscelánea, que contempla rebajas de impuestos y reducción de trámites, impulse la actividad lo suficiente como para evitar que la deuda supere el umbral de 45%.

La Dirección de Presupuestos (Dipres) proyectó que el PIB acelerará su crecimiento a 3,7% el próximo año tras la aprobación de esa legislación, junto con medidas adicionales orientadas a agilizar los permisos de inversión.

Fitch, sin embargo, se mostró escéptica de que la rebaja tributaria logre financiarse a sí misma en términos de recaudación fiscal.

“Eso rara vez ocurre y diría que somos escépticos de que pueda ocurrir en Chile”, sostuvo Martínez, quien planteó que el país probablemente necesitará aumentar de manera gradual su carga tributaria para estabilizar la deuda y atender sus necesidades sociales.

Recortar el gasto no será sencillo tras años de control estricto

Además, advirtió que reducir el gasto fiscal en Chile no será sencillo tras años de control estricto del gasto, ya que no existen muchos candidatos obvios dentro del presupuesto para lograr ahorros relevantes.

El ejecutivo observó que las negociaciones presupuestarias recientes han mostrado a parlamentarios buscando proteger áreas políticamente sensibles como salud, educación y seguridad de eventuales recortes, e incluso solicitando recursos adicionales para esos sectores.

Proyección de crecimiento de Fitch para 2026 podría bajar a 1%

En cuanto a las proyecciones de crecimiento, Fitch mantiene una estimación de mediano plazo de entre 2% y 2,5% para Chile, muy por debajo de las aspiraciones del Gobierno, cercanas a 4%.

La agencia probablemente revisará a la baja su proyección para 2026, hacia 1%, desde el 1,6% actual, mientras que la de 2027 podría subir por sobre el 2,9% vigente por efectos de base de comparación y un pequeño repunte de la actividad minera.

Pese al deterioro de sus finanzas públicas, Martínez planteó que Chile sigue siendo “una buena casa en un mal vecindario” dentro de América Latina, con métricas fiscales y un marco macroeconómico más sólidos que los de Brasil, Colombia o Argentina, y sin señales de lo que denominó “dominancia fiscal”, es decir, una situación en que la carga de deuda obliga al banco central a priorizar el financiamiento del Gobierno por sobre el control de la inflación.

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