Dólar débil, bonos en baja y bolsas a la baja al mismo tiempo: El patrón que reavivó el debate sobre el fin de la era del dólar

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Dólar baja de los $900 ante proyección de Donald Trump sobre un posible fin al conflicto en Irán (Pixabay)

La venta simultánea del dólar, los bonos del Tesoro y las bolsas estadounidenses durante abril de 2025 encendió una alarma que no se había visto en correcciones anteriores.

En los episodios de turbulencia financiera, el dólar se aprecia como activo refugio mientras los demás activos caen.

Esta vez los tres cayeron simultáneamente, en un patrón que desafió la lógica habitual de los mercados financieros y que reavivó con fuerza la pregunta de si el dólar podría perder su posición como moneda líder mundial.

Según Oxford Economics, la respuesta es no, al menos no todavía. El banco de investigación identifica tres factores cíclicos que explican lo ocurrido en abril sin necesidad de invocar un cambio estructural del sistema financiero global.

El primero es la naturaleza asimétrica del shock arancelario: mientras en el resto del mundo el efecto fue deflacionario y relativamente acotado, dentro de EE.UU. los aranceles funcionaron como un impuesto al consumidor que subió precios, comprimió el ingreso real y deprimió la demanda interna, haciendo que los activos estadounidenses perdieran atractivo relativo de forma abrupta.

El segundo factor es que los inversionistas internacionales llegaron a este episodio con una sobreexposición histórica a activos de EE.UU. Impulsada por el boom tecnológico, la posición neta de inversión internacional en renta variable pasó de representar entre el 5% y el 10% del PIB antes del COVID a -20% del PIB al cierre de 2024.

El tercer elemento, y el más persistente según el informe, es la incertidumbre de política económica. Los aranceles extremos no generaron la recaudación prometida, el déficit se amplió y la Sección 899 del proyecto de presupuesto de Donald Trump —diseñada para penalizar a tenedores extranjeros de activos estadounidenses— profundizó la desconfianza entre los grandes fondos globales.

Los cuatro pilares que sostienen al dólar

Para que el dólar pierda efectivamente su estatus de reserva, Oxford Economics señala que cuatro pilares deberían colapsar simultáneamente:

  • Su rol central en el comercio global: alrededor del 50% del comercio mundial se factura en dólares, con cifras que alcanzan el 75% en Asia.
  • La cuenta de capital abierta que garantiza acceso fácil a dólares desde cualquier parte del mundo.
  • Una política fiscal sostenible que respalde la estabilidad de los retornos.
  • El tamaño bruto de la economía estadounidense, cuya escala de consumo ningún competidor puede igualar. El euro, el yuan o una stablecoin respaldada por varias monedas son los únicos sustitutos posibles, pero ninguno tiene la profundidad de mercados ni la escala necesaria para asumir el rol.

El verdadero riesgo está en los años 2030

El escenario de riesgo real que Oxford Economics identifica es el de los años 2030. Si la deuda pública de EE.UU. supera el 150% del PIB y la dinámica de intereses sobre esa deuda se vuelve inmanejable, la administración de turno enfrentará una disyuntiva entre austeridad o depreciación de la moneda con inflación.

Solo la segunda opción aceleraría el colapso del dólar como reserva global, y aun así el proceso sería lento. Haría falta que los bancos centrales redujeran su exposición al dólar, que los productores de commodities aceptaran pagos en otras monedas y que instituciones como el FMI y los sistemas de pago globales migraran hacia alternativas.

El último cambio de moneda de reserva —del pound esterlino al dólar— comenzó tras la Primera Guerra Mundial y solo se selló tres décadas después con el Acuerdo de Bretton Woods de 1944.

Las políticas de Trump, incluyendo los aranceles, la Sección 899 y los compromisos fiscales insostenibles, han acercado al mundo al fin del dominio del dólar, según Oxford Economics, pero destronar a una moneda de reserva, concluye, es un proceso de décadas.

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