Cochilco: 80,1% de la electricidad que usa la minería del cobre ya es renovable

Por
Cobre se mantiene estable por sobre los US$ 6,7 la libra por segunda sesión consecutiva tras el salto del lunes en Londres (AgenciaUno)

La minería del cobre consumió 210,6 petajoules (PJ) de energía en 2025, un 27,3% más que en 2015, mientras la producción de cobre fino tuvo un leve descenso, desde 5,77 hasta 5,39 millones de toneladas en el mismo período, según el informe “Consumo de energía en la minería del cobre: actualización al año 2025”, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).

El informe evidencia que, año a año, se necesita más energía para producir un volumen similar de cobre fino.

Las cifras se sustentan en la Encuesta Minera de Producción, Agua y Energía (EMPAE), que en su edición 2026 cubrió 52 operaciones de 27 empresas, equivalentes al 100% de la gran y mediana minería del cobre del país, desde la extracción hasta la refinería.

El sector representa cerca del 15% del consumo energético nacional, con una participación de 14,8% considerando los datos de 2024, el último año con cifras comparables a nivel país.

Consumo energético crece más que la producción

Entre 2015 y 2024, el consumo energético del sector creció 23,9%, desde 165,5 a 205,0 PJ, por sobre el 21,9% de aumento del consumo energético nacional en el mismo período.

En paralelo, la intensidad energética, medida en gigajulios por tonelada de cobre fino, aumentó 36%, principalmente por el incremento en los volúmenes de sulfuros de cobre procesados y por la necesidad de remover cada vez más lastre para acceder a las reservas minerales, en yacimientos que en promedio superan los 30 años de operación.

La demanda energética del sector se reparte de forma casi equitativa entre electricidad y combustibles. En 2025, el consumo eléctrico llegó a 105,0 PJ y el de combustibles a 105,6 PJ.

Según el informe, es la primera vez en la serie evaluada que los combustibles superan levemente a la electricidad, con un alza interanual de 5,8% frente a 2024.

Electricidad renovable alcanza 80,1%

En electricidad, el informe destaca que la demanda proveniente de contratos de suministro renovable pasó de 45,1% a 80,1% del total entre 2022 y 2025, impulsada principalmente por los PPA (Power Purchase Agreements) y por certificados de acreditación como los I-REC.

En la gran minería, la energía eléctrica demandada por contratos de energía renovable pasó de 42,8 a 80,9 PJ en ese período, mientras que en la mediana minería subió de 1,7 a 3,2 PJ.

En combustibles, en cambio, el diésel concentra el 93% del consumo en 2025, frente a 87% en 2015, consolidándose como el principal desafío de la transición energética del sector, debido a que su combustión genera emisiones directas difíciles de sustituir en el corto plazo y está ligada principalmente al transporte en camiones de extracción.

El informe atribuye este aumento no a una menor eficiencia, sino al mayor movimiento de material. Leyes de mineral más bajas obligan a transportar volúmenes crecientes de material estéril por cada tonelada de cobre producida.

En contraste, el consumo de fuel oil cayó 75% entre 2015 y 2025, el mayor descenso de cualquier combustible en el período.

Por proceso, la demanda energética se concentra en pocas etapas. La minería a rajo abierto representa el 44,0% del consumo total, equivalente a 92,7 PJ, abastecida casi en su totalidad por combustibles debido a la intensidad del transporte en camiones.

Las plantas concentradoras representan otro 27,9%, con 58,8 PJ, suministradas casi en su totalidad por electricidad. Ambos procesos explican cerca de tres cuartos del consumo energético total del sector.

Les siguen la hidrometalurgia, con 9,8%, y el uso de agua de mar, con 5,9%, proceso que es el de mayor crecimiento de la última década: su consumo energético se multiplicó por 5,6 veces, principalmente por la energía requerida para su impulsión.

Minería explica 68% del consumo energético de Antofagasta

A nivel regional, la participación de la minería del cobre en el consumo energético es significativamente mayor en el norte del país.

Antofagasta es el caso más marcado: el cobre explicaba el 64% del consumo energético regional en 2015 y subió a 68% en 2024, un alza de cuatro puntos porcentuales, sustentada en un incremento de 35% en el consumo minero regional.

Tarapacá, por su parte, es la región donde la minería ganó más peso relativo en la década, pasando de 48% a 52% del consumo regional, superando por primera vez la mitad de la demanda.

El informe concluye que el escenario refuerza la necesidad de profundizar la gestión y eficiencia energética del sector, junto con avanzar en la descarbonización de los combustibles.

Si bien la alta penetración de electricidad renovable y la implementación de Sistemas de Gestión de la Energía —ya presentes en el 98% de las operaciones afectas a la Ley de Eficiencia Energética— constituyen avances relevantes, Cochilco advierte que el uso intensivo de diésel continúa siendo el principal desafío de la transición energética minera.

Lee también