El cobre alcanzó este lunes un nuevo máximo histórico de US$ 14.500 la tonelada, equivalentes a US$ 6,58 la libra, en la Bolsa de Metales de Londres, impulsado por una combinación de factores geopolíticos y restricciones de oferta que han elevado la tensión en el mercado del metal rojo.
La escalada entre Estados Unidos e Irán ha prolongado las interrupciones en el tránsito de buques comerciales, lo que ha generado mayores presiones sobre las cadenas de suministro a nivel global.
Ese escenario ha tenido efectos también en Sudamérica, donde las dificultades para asegurar un suministro estable de ácido sulfúrico han sumado nuevas restricciones a la operación de la industria minera.
A la tensión geopolítica se agrega un entorno de incertidumbre comercial, en el que el mercado se mantiene atento a la posibilidad de que la administración estadounidense imponga aranceles a productos de cobre, una medida que podría alterar los flujos comerciales del metal y aumentar la volatilidad de los precios en las principales bolsas.
Oferta de cobre se mantiene ajustada
Por el lado de la oferta, el mercado también reaccionó a reportes de menor producción en algunos de los principales productores mundiales, entre ellos Codelco y Freeport, lo que refuerza la percepción de una oferta más ajustada tanto de cobre refinado como de concentrados.
Chile, en particular, produjo 403.424 toneladas de cobre en julio, un 9,4% menos que en igual mes de 2025, afectado por condiciones climáticas y mantenciones programadas en sus operaciones.
Estas restricciones de oferta conviven con una demanda que mantiene fundamentos estructuralmente sólidos, sostenida por la expansión de las redes eléctricas, el crecimiento de las energías renovables y el rápido desarrollo de los centros de datos a nivel mundial, factores que continúan presionando al alza el consumo proyectado de cobre.
Inventarios muestran una distribución desigual
En el plano de los inventarios, las existencias en la Bolsa de Metales de Londres se han estabilizado en torno a las 234.000 toneladas, aunque más de la mitad de ese volumen está comprometido para retiro.
En contraste, los stocks en Shanghái se ubican en apenas 63.000 toneladas, el nivel más bajo desde comienzos de 2024, mientras en la Bolsa de Nueva York (COMEX) los inventarios alcanzan un récord de cerca de 696.000 toneladas, reflejando una distribución física del metal marcadamente desigual entre regiones.
“Esto muestra que existe cobre en el sistema global, pero está distribuido de manera muy desigual y la disponibilidad fuera de Estados Unidos sigue siendo reducida. Mientras esa distorsión continúe, el precio puede mantener soporte“, señaló Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB.
La analista agregó que la prima por recibir cobre inmediatamente continúa siendo una señal de tensión física, aunque ya no tiene la intensidad extraordinaria de agosto. El diferencial entre contado y tres meses superó US$ 430 por tonelada a mediados del mes pasado y terminó la última semana alrededor de US$ 74.
“Para que la ruptura de máximos gane mayor respaldo físico, sería favorable que esa backwardation se mantenga o vuelva a ampliarse, porque indicaría que los compradores siguen valorando especialmente el metal disponible hoy”, añadió, en referencia a la prima que pagan los compradores por recibir el metal de manera inmediata en lugar de a futuro.
Cargos de tratamiento llegan a niveles históricamente bajos
La escasez de concentrados de cobre a nivel global ha llevado además los cargos de tratamiento de las fundiciones a niveles históricamente bajos, e incluso negativos en el mercado spot.
Según explicó Santos, ese fenómeno refleja una competencia intensa por la materia prima y limita la capacidad de que un eventual aumento de la producción refinada responda con rapidez al alza del precio.
La analista señaló además que la posibilidad de que Estados Unidos extienda los aranceles al cobre refinado continúa incentivando el traslado de metal hacia ese mercado, lo que ayudaría a explicar tanto el récord de inventarios en COMEX como la menor disponibilidad de cobre en otras regiones del mundo.
“Mientras no exista una definición que elimine ese incentivo, los flujos pueden seguir distorsionando el equilibrio físico mundial“, enfatizó.
¿Qué necesita el cobre para seguir subiendo?
Santos planteó que, para que el avance del cobre continúe de manera sostenible, tendría que persistir la escasez fuera de Estados Unidos, mantenerse la tensión en la curva de futuros y seguir limitada la respuesta de la oferta.
“El principal riesgo para esta tesis sería que se reduzca la incertidumbre arancelaria y que parte del cobre acumulado en Estados Unidos vuelva al mercado internacional, o que los inventarios asiáticos comiencen a reconstruirse con rapidez”, indicó.
“Por ahora, los US$ 15.000 por tonelada han dejado de ser una referencia distante y se han convertido en el siguiente gran nivel psicológico que el mercado puede poner a prueba si la disponibilidad física continúa deteriorándose”, puntualizó.
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