Banco Central mantiene cautela pese a la baja de riesgos inflacionarios tras el acuerdo entre EE.UU. e Irán

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Banco Central endurece los requisitos de capital a la banca al 1% en medio de riesgos elevados por la guerra en Medio Oriente (Agencia UNO)

El Banco Central decidió por unanimidad mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5% en su reunión del 16 de junio, y advirtió que la mejora del escenario externo no justifica modificar la postura de cautela que ha guiado sus decisiones en los últimos meses.

El instituto emisor reconoció que el acuerdo de cese al fuego de 60 días entre Estados Unidos e Irán es una noticia positiva, pero señaló que es necesario esperar la evolución de las negociaciones y la eventual normalización de la oferta mundial de petróleo antes de extraer conclusiones para la política monetaria.

El acuerdo entre ambos países fue anunciado tras el cierre estadístico del Informe de Política Monetaria de junio y tuvo un efecto inmediato en los mercados.

El precio del petróleo retrocedió a niveles algo por debajo de los US$ 80 el barril, con una caída de algo más de 10% en el corto plazo. A dos años vista, los contratos futuros muestran un ajuste más acotado, con un precio alrededor de 3% menor que el contemplado en el escenario central del IPoM.

“La credibilidad de la política monetaria exige la misma cautela frente a buenas noticias que frente a malas”

El Consejo destacó que esta baja reduce la probabilidad de los escenarios de mayor inflación que habían sido discutidos desde marzo. Con todo, el instituto emisor subrayó que la credibilidad de la política monetaria exige la misma cautela frente a buenas noticias que frente a malas.

En ese sentido, todos los consejeros concordaron en que evaluar opciones distintas de mantener la tasa resultaba improcedente en esta oportunidad.

Por un lado, la disminución de los riesgos inflacionarios reduce la probabilidad de escenarios que requieran una política más contractiva. Por otro, las señales de eventual mayor debilidad de la economía son aún prematuras y requieren más antecedentes antes de determinar sus implicancias.

Inflación subyacente baja de 3,4% a 3,2% y traspaso del shock sigue patrones históricos

El escenario inflacionario había sido el principal foco de atención del Banco Central en los meses previos. La inflación total del IPC subió de 2,4% a 3,9% entre febrero y mayo, impulsada por el shock de costos generado por las tensiones en Medio Oriente.

Sin embargo, la inflación subyacente bajó de 3,4% a 3,2% en el mismo período, lo que el Consejo interpretó como una señal de que el traspaso del shock hacia otros precios sigue los promedios históricos y que su efecto sería transitorio. Las expectativas de inflación a dos años plazo se mantienen en torno a la meta de 3%.

PIB se contrajo en el primer trimestre y el mercado laboral muestra señales preocupantes

El PIB se contrajo en el primer trimestre por debajo de lo proyectado, arrastrado principalmente por la minería del cobre, la pesca y el sector agropecuario-silvícola.

El Banco Central prevé que los efectos en sectores distintos a la minería serán transitorios, pero advirtió que el mercado laboral muestra señales preocupantes, aumento del desempleo, débil creación de empleo y una recomposición desde el empleo formal hacia el informal.

La inversión también se debilitó en el primer trimestre y los datos del segundo trimestre apuntan a que esa tendencia se prolonga.

En este contexto, el Consejo optó por mantener su enfoque de evaluar la situación reunión a reunión, sin comprometerse con una trayectoria predefinida para la tasa.

El instituto emisor señaló que deberá evaluar cuidadosamente cómo reaccionará la demanda ante un escenario externo más benigno y qué otras fuerzas internas podrían impulsar el gasto, especialmente considerando que el gasto público para 2026 fue revisado al alza en 1,2 puntos del PIB respecto a la estimación de marzo.

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