Tras el fallecimiento del papa Francisco este lunes 21 de abril, a los 88 años, la Iglesia Católica inicia uno de sus ritos más solemnes: el cónclave para elegir a su nuevo líder.
En esta trascendental instancia, Chile contará con un solo representante con derecho a voto: el cardenal Fernando Chomali.
El actual arzobispo de Santiago, elevado al cardenalato por el propio Francisco en diciembre de 2024, formará parte del selecto grupo de 135 purpurados menores de 80 años que se reunirán en la Capilla Sixtina para decidir quién sucederá al pontífice argentino.
Se espera que el proceso comience entre 15 y 20 días después del fallecimiento del Papa, y contemplará hasta cuatro votaciones diarias hasta alcanzar el consenso requerido: una mayoría de dos tercios.
La participación de Chomali reviste especial relevancia para la Iglesia chilena, marcando su presencia en una de las decisiones más importantes del catolicismo mundial.
En contraste, el arzobispo emérito de Santiago, Celestino Aós, no podrá participar del cónclave tras haber cumplido 80 años el pasado 6 de abril, límite de edad que establece el derecho a voto.
El nombre del nuevo Papa será anunciado al mundo desde el balcón central de la Basílica de San Pedro con el tradicional “Habemus Papam”, una vez que el elegido acepte el cargo.
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