Mónica Rincón cuestiona respaldo del PC a Cuba: “Las convicciones se prueban cuando la vara es la misma y no depende de avances parciales”

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“Cuba es un sistema democrático, desde el punto de vista de la historia”, palabras de Lautaro Carmona. No. No lo es. De hecho, desde la colonia de España, protectorado del gigante del Norte, Cuba NUNCA o casi nunca ha sido una democracia.

Es cierto que la Revolución cubana surge así y derroca a un dictador, Batista, apoyado por Estados Unidos. Es cierto también que el bloqueo es inaceptable porque castiga a la población civil y le da un pretexto para justificar mañosamente una supuesta resistencia frente a una potencia. Pero nada justifica que en la isla haya partido único o elecciones de cartón.

Una democracia se define por la separación de poderes, libertad de expresión y elecciones competitivas con posibilidad de alternancia en el poder. No es tan difícil de definir. No se acomoda ni por geografía ni por época. Porque los derechos humanos son universales y su respeto no puede tener condicionantes.

Que la directiva del PC viaje a homenajear a Fidel Castro hoy o que otra directiva antes haya enviado saludos por el fallecimiento del dictador coreano son incoherencias graves en un partido cuyos militantes sufrieron en carne propia, en Chile, la persecución feroz por parte de otra dictadura: la de Pinochet.

Unos defienden la salud y educación que en algún momento lograron en la isla, otros las reformas económicas de Chile y así. No.

Las convicciones se prueban cuando la vara es la misma y no depende de avances parciales, porque el fin no justifica los medios.

Triste que la incoherencia, cuando los intereses son muchos, puede llegar a ser transversal y no tener color político; como con China. Dictadura con la que los principios se olvidan o dejan a un lado porque el gigante es nuestro principal socio comercial.

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