Presidente de Bolivia se distancia del consultor político argentino Fernando Cerimedo

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(CNN Español) — El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, compartió este miércoles un video con su descargo sobre el escándalo por la detención del consultor político argentino Fernando Cerimedo, en un intento de marcar distancia del caso de su exasesor, pero que luce insuficiente para apagar el incendio, de acuerdo con analistas consultados por CNN.

“Nunca hubo un contrato, por eso nunca hubo una relación de trabajo directa”, dijo Paz en un video publicado en sus redes sociales. Si bien confirmó que el consultor, con experiencia en varias campañas de la derecha en América Latina, formó parte de su equipo no solo en las elecciones, sino también después de iniciado su mandato, aseguró: “El señor Cerimedo jamás tuvo la autorización de representar a este boliviano, a la Presidencia, al Gobierno o a mi familia”.

Cerimedo fue detenido el 18 de agosto en Santa Cruz y la Justicia dictó una prisión preventiva de 180 días por un ataque perpetrado por desconocidos a su expareja, la abogada y operadora política Nadia Beller. Además del presunto intento de femicidio, es investigado por posible enriquecimiento ilícito y en otra causa por violencia familiar. Su abogada rechazó las acusaciones y sostuvo días atrás que se trata de “un show político”.

La reacción de Paz “no alcanza”, dijo el politólogo José Orlando Peralta, investigador Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, quien consideró que la reacción “ha sido tardía”, más de una semana después de la detención.

Peralta indicó que el mandatario en su alocución “no ha reconocido” el alcance que habría tenido Cerimedo en el Gobierno. “Hay muchas evidencias, fotos. Tratar de distanciarse negando la obviedad lo desgasta. La gente sabe que él influía”, apuntó.

El sociólogo y analista político Franco Gamboa coincidió en que la presentación de Paz no basta para esclarecer y desactivar la crisis. “Las condiciones en las que se ha dado el escándalo tiene aristas mucho más grandes”, comentó, en referencia a posibles nexos del consultor con empresas estatales y fuerzas de seguridad.

“Es difícil que ese mensaje para explicar el tema pueda reducir el daño que se ha hecho, no solo en el gobierno, también en el liderazgo personal del presidente”, dijo en diálogo con CNN. “Será muy difícil para Paz y el gobierno minimizar o controlar el impacto del desprestigio y la crisis de legitimidad y estabilidad que el escándalo ha conseguido, al vincular el asesoramiento directo de Cerimedo con sectores millonarios como la compra de combustibles, el comercio del oro y el cobro de comisiones por inversiones extranjeras”, repasó. El analista reafirmó que Cerimedo, a todas luces, tenía “una conexión directa con la estructura de toma de decisiones” y “era medular” en ese sistema.

El miércoles la directora de Comunicación Estratégica del Estado, Ximena Galarza, declaró como testigo ante la Fiscalía de La Paz y habló con los medios al salir. Allí ratificó que conoció a Cerimedo cuando comenzó a trabajar en el gobierno, tres semanas después de que Paz asumiera el cargo. “Cuando llegué, ya se encontraba en Palacio. Luego lo encontré en eventos”, recordó. De todos modos, insistió en que “no es un funcionario del Estado”.

El presidente Paz pidió transparencia en los procesos de investigación, pero también dijo que es necesario poner la lupa sobre evidencias, ya que “el escándalo no es una prueba”.

Gamboa dijo que Bolivia atraviesa “una desilusión absoluta y una mayor incertidumbre”. Todo en un contexto en el que el Gobierno todavía no logra apagar los incendios económicos y sociales, varios de ellos que se arrastran desde la gestión anterior. “La crisis del combustible sigue, la inflación está prácticamente incontrolable, los dólares no han llegado. Esto le quita estabilidad al Gobierno, los conflictos están latentes”, advirtió.

Al respecto, Peralta afirmó que “el mal humor social sigue aumentando”, en especial por el abastecimiento de combustible. “El malestar se va acumulando y con este escándalo aflora con mayor intensidad”, cuando falta menos de un mes para que terminen los 90 días del estado de excepción que decretó en junio en medio de una ola de protestas. Por ello, no descartó que haya “convulsiones” en octubre.

Conforme los días pasaban, las nuevas revelaciones hacían imposible al Gobierno tratar de controlar los daños o modificar la agenda de debate.

En allanamientos en viviendas que ocupaba Cerimedo en la Paz, las autoridades hallaron documentos, dinero en efectivo y “una mini granja de bots” que fue confiscada, detalló el fiscal departamental de La Paz, Luis Torrez. Posteriormente, Beller siguió declarando y aunque no ofreció pruebas de todas sus afirmaciones, mantuvo encendida la polémica.

Para la oposición, que reclama transparencia al Gobierno, el escándalo “es un gol de madia cancha”, dijo Peralta.

“La institucionalidad queda muy debilitada. Es un mal de América Latina, pero en Bolivia nos llevamos la flor, es muy profunda la crisis de credibilidad de las instituciones. Nadie cree en nadie, es un gran problema a la hora de resolver estos conflictos”, comentó el analista.

En paralelo, el presidente nombró a un nuevo ministro de Economía el martes, luego de la destitución de José Gabriel Espinoza, quien fue censurado por el Parlamento tras no comparecer a una citación para explicar las políticas del Gobierno frente a la situación económica.

“La crisis, si se da en octubre, va a estar condicionada con cómo el gobierno haga la gestión con los combustibles. Si los precios siguen escalando, va a ser un escenario muy complicado”, advirtió Peralta.

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