Un sistema de radar espacial, desarrollado por la NASA y la Organización India de Investigación Espacial, confirmó que la Ciudad de México se hunde a un ritmo alarmante.
El satélite Nisar detectó que algunas zonas, incluido el principal aeropuerto, descienden más de 2 centímetros por mes. El fenómeno ocurre desde hace más de un siglo debido a la extracción del acuífero subterráneo, que provoca la compactación del suelo arcilloso sobre el que se asienta la metrópolis de 22 millones de habitantes.
Un problema histórico que afecta la infraestructura
Ejemplos visibles del hundimiento incluyen la catedral y el Palacio Nacional inclinados, así como la estatua del Ángel de la Independencia, que ha requerido catorce escalones añadidos a su base.
Ingenieros de la Universidad Nacional Autónoma de México advierten que el descenso daña calles, tuberías y el sistema de metro. Cerca del 40% del agua potable se pierde por fugas en tuberías rotas.
Aunque Nisar permite monitorear el hundimiento en tiempo real, detener la extracción del acuífero no es viable a corto plazo, ya que aún provee la mitad del suministro de agua de la ciudad.
Según reportó The Guardian, la crisis climática agrava la situación con años de baja pluviosidad.
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