Chile participó en el depósito de semillas provenientes de Brasil, Georgia, Malasia y Malawi destinadas a la “Bóveda del Fin del Mundo“, también conocida como el Banco Mundial de Semillas de Svalbard (Seed Vault). Esta iniciativa tiene como objetivo reforzar la seguridad alimentaria.
En representación del país asistió Carlos Furche, director nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile.
“Este esfuerzo es un claro ejemplo de cooperación internacional con una visión a largo plazo, que permite resguardar la capacidad de la humanidad para garantizar la alimentación y la biodiversidad”, comentó.
En esa línea, agregó: “Esta experiencia ha sido muy gratificante para entender y valorar aún más nuestra Red de Bancos de Germoplasma, y trazar una ruta de trabajo hacia su expansión que nos permita, como instituto tecnológico del Ministerio de Agricultura, continuar con el trabajo de conservación de los recursos genéticos y microbianos de nuestro país”.
La bóveda, ubicada en el archipiélago de Svalbard, Noruega, fue inaugurada en 2008 y alberga más de un millón de muestras de semillas de todo el planeta.
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