Incluso en el retiro, Akira Iritani, de 90 años, todavía soñaba con resucitar al mamut lanudo prehistórico.
Después de décadas de intentarlo, el biólogo japonés admite que casi se dio por vencido. Pero cuando se enteró de un espécimen bien conservado incrustado en el permafrost (capa del suelo permanentemente congelada en las regiones polares) siberiano en 2012, supo que tenía que investigar.
Resulta que el mamut bebé de 28.000 años, apodado “Yuka”, era justo lo que Iritani buscaba. En un experimento innovador, su equipo de investigación revivió con éxito las células antiguas de Yuka, según reveló este mes la revista Scientific Reports.
“Había estado tratando de encontrar células de mamut inactivas durante 20 años, pero como tengo (ahora) 90, pensé que debería rendirme y aceptar la muerte”, dice Iritani, un experto en reproducción animal y exdirector del Instituto de Tecnología Avanzada en la Universidad de Kindai en Wakayama, Japón.
“Estoy muy feliz con esta última investigación. Parece que Yuka estaba esperando que la encontrara”.
En el experimento, utilizando un proceso conocido como transferencia nuclear, científicos japoneses y rusos recolectaron 88 estructuras similares a núcleos del tejido muscular de Yuka y las transfirieron a ovocitos — células que pueden dividirse para formar un óvulo, una célula reproductiva femenina, en los ovarios — de ratón.
Iritani luego usó una técnica de imágenes de células vivas para ver si las células latentes reaccionarían.
“Estaba mirando bajo el microscopio por la noche mientras estaba solo en el laboratorio”, dice. “Me emocionó mucho cuando vi que las células se agitaban. Había esperado esto durante 20 años”.
Los mamuts lanudos, que eran aproximadamente del tamaño de los elefantes africanos de la actualidad, se extinguieron hace unos 4.000 años.
No, todavía no hay nuevos mamuts
Este avance no significa que el equipo de Iritan vaya a clonar mamuts en el corto plazo.
Las células de Yuka han sido severamente dañadas durante milenios. Se necesitan mejores muestras y mejoras en la tecnología de clonación para que el equipo pueda tomar el ADN de mamut e insertarlo con éxito en los óvulos de elefante a los que se les ha extraído el ADN.
“Recolectar óvulos de elefante es difícil, ya que hay que pensar en el bienestar del animal”, dice Kei Miyamoto, miembro del equipo de investigación de la Universidad de Kindai. “Por ahora, hemos confirmado cierta actividad en el embrión del ratón, pero todavía no estamos planeando replicar el experimento con un embrión de elefante”.
Iritani y su equipo también son conscientes de las cuestiones éticas sobre su trabajo. Sin embargo, argumenta que comprender más sobre las extinciones pasadas ayudará a los científicos a proteger mejor las especies en peligro de extinción.
“Es debido a las personas que ciertos animales se han extinguido”, dice Iritani. “Es mi deber preservar las especies”.
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