Rocío Montes aborda el giro de Kast en política exterior: “Muestran señales de mayor prudencia de Chile”

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La política exterior chilena se ha moderado en las últimas semanas. Así se titula este Minuto de Confianza.

El Gobierno, como lo ha dicho hoy el ministro de Seguridad, Martín Arrau, se encuentra “analizando” la incorporación de Chile a la “Coalición contra los Carteles” de Donald Trump, que no es otra cosa que el brazo operativo del Escudo de las Américas.

Esta nueva actitud contrasta con el entusiasmo inicial que el presidente Kast tuvo con la Administración estadounidense antes de asumir y en los primeros meses de mandato. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, es el representante chileno al tercer encuentro de esta iniciativa, que se celebra en República Dominicana, donde participará en calidad de observador.

¿Por qué esta resistencia a firmar para integrarse formalmente como miembro, pese a presiones oficialistas? Son varios los elementos que lo explican, pero hay uno clave: principalmente, el rechazo que han manifestado las Fuerzas Armadas chilenas, que no están dispuestas a que Estados Unidos, bajo el gobierno de Trump, pueda tener algún tipo de injerencia en el Ejército ni a que el mando militar quede de alguna forma supeditado a decisiones externas. Es justamente esto lo que explica la implacable oposición del ministro de Defensa a sumarse a esta coalición. Hay que entender al ministro Barros como la voz de las Fuerzas Armadas chilenas.

Este asunto, más el gesto del presidente Kast ayer por la noche, cuando fue uno de los primeros mandatarios de derecha de la región en reconocer el triunfo de Lula —a diferencia del argentino Milei, que hasta ahora no lo hace—, muestra señales de mayor prudencia de Chile en un contexto internacional muy delicado.

Porque, más allá de la ideología, en la Cancillería del ministro Pérez Mackenna son pragmáticos y no se pierden: a Chile, un país mediano, con un mercado interno pequeño, que tuvo su época de oro en los 90 y 2000, cuando el mundo era otro y apostamos a la apertura y a la autonomía, y al que le interesa la globalización en el comercio internacional, no le convenía estratégicamente un triunfo de Bolsonaro y una América Latina sin contrapesos ante Trump.

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