Mónica Rincón y polémica por Ítalo Omegna: “Rechazar sus dichos y sacarlo de asesor legislativo no es suficiente”

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Siempre he condenado la discriminación contra personas en situación de discapacidad. Hoy no puedo sino solidarizar con las Asociaciones de Padres de Personas con Autismo frente a los dichos inaceptables de Ítalo Omegna, que en una fiesta con amigos se burla de los niños con autismo y hace alusiones de connotación sexual sobre menores.

Es verdad que es él y no el PNL en el que milita el responsable de su actuar, pero también es verdad que rechazar sus dichos y sacarlo de asesor legislativo no es suficiente. Pasarlo al Tribunal Supremo de inmediato es parte del mínimo que muchos, sobre todo quienes tenemos hijos con discapacidad, habríamos esperado. También los padres de menores abusados sexualmente.

Sucede que, salvo al señor Omegna y a su grupo de amigos, no veo a nadie más a quien le haya parecido chistosa la burla que hacen. Hay temas que no deberían ser NUNCA motivo de bromas, de pésimo gusto, por cierto. No solo no dan risa, sino que indignan, hieren y, lo que es más grave, ayudan a normalizar culturalmente delitos u ofensas.

Se vuelven a equivocar sus compañeros, que, en vez de estar avergonzados, atribuyen la indignación colectiva a que la gente le tiene envidia a su amigo “porque es rubio y de ojos azules”.

El episodio de Omegna revela, además, su ignorancia: ser parte del espectro autista no es sinónimo de no poder hablar. Difícil pedirle que sepa eso o que empatice con alguien que, hasta el momento en que digo estas palabras, ha sido incapaz de pedir disculpas por el dolor que ha causado.

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