TODOS deberíamos estar PREOCUPADOS por un hecho que pasó desapercibido en estas elecciones. Del total de candidatos a alcaldes, solo un 24,8% fueron MUJERES. Eso es lo que sigue pasando cuando la ley no obliga a los partidos a llevar al menos en las candidaturas al mismo número de hombres y mujeres. No hablo de garantizar misma cantidad de hombres o mujeres elegidos, sino tan solo de CANDIDATURAS PARITARIAS.
Pasamos por dos procesos constituyentes en que se discutió de este tema y no llegó a nada. Hoy solo en las postulaciones parlamentarias se exige paridad y es ese modesto paso el que ha logrado, aun a ritmo de tortuga, a avanzar en representación femenina en el Parlamento.
Los invito a cambiar además el eje de la discusión y que no seamos vistas como un problema. No digamos más que estamos subrepresentadas, más bien podemos decir que ustedes, los hombres, están sobre representados.
Con cariño pregunto, ¿alguien cree que los hombres tienen un gen superior para la política? ¿Qué solo hay un 24% de mujeres capaces para ser candidatas a dirigir un municipio?
Los cambios culturales son lentos y por eso requerimos de cambios en las reglas. Porque hoy, junto con hombres muy capaces, hay muchos no tan capaces como las mujeres brillantes que quedan fuera de las candidaturas y, por tanto, de siquiera la posibilidad de competir.
Es el derecho a elegir y a ser electos uno de los pilares de una democracia y para eso el derecho no puede ser teórico o de papel. El talento está, obliguémonos a buscarlo para una democracia más plena.
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