“Chile la alegría ya viene”. Es la frase ícono de una campaña que resume el 5 de octubre. Pero ese día es mucho más que una notable franja.
Es un triunfo gestado durante años, por quienes se movilizaron en las calles, por los políticos que fueron capaces de ponerse de acuerdo, por los que se atrevieron a votar, por los que no pudieron votar ese día porque la dictadura los había asesinado.
Lo que hoy conmemoramos, no son los 30 años del plebiscito, son los 30 años del triunfo del “NO”. Terminamos con la muerte, con las armas de la paz, con todas ellas: ahí los lápices y la calle fueron untos.
No es la alegría esperada, pero llegó al menos la alegría de saber que tu vida no estaba en riesgo por pensar distinto. Y eso vale una enorme celebración.
Hoy sigue habiendo fenómenos a los que decir que no. A la influencia del dinero en la política, a la concentración de la riqueza, a la desigualdad entre hombres y mujeres, a quienes relativizan el valor de los DDHH, a quienes no respetan ni valoran la diferencia, a los populistas, a quienes agitan el nacionalismo para ganar votos. Todas esas son amenazas actuales a nuestra democracia y a todas y cada una hay que decirles: No.
Porque la democracia no se cuida sola, porque nunca hay que darla por garantizada.
Lo más leído
- Aterriza en Colombia avión de la FACh con cerca de 20 toneladas de ayuda humanitaria
- Aumentan a 295 los muertos por terremoto en Colombia: 320 personas siguen desaparecidas
- Ferran Torres se despide del Barça: "Defender estos colores ha sido un orgullo"
- Emiten alerta por vientos de hasta 100 km/h para cuatro regiones del país
- Mirosevic emplaza a Kast por relación con EE.UU.: “Tiene que elegir si seguir su ideología trumpista o cuidar el interés de Chile”