Por Matilde Burgos
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Esta columna la podría haber escrito en 2008, en 2011, el año pasado, porque el libreto se repite una y otra vez. Las isapres deciden subir sus planes, alguien se indigna, la autoridad promete cambios, se hacen estudios, se anuncian propuestas, proyectos de ley para restringir las alzas, como hoy.

Pero adivinen, hasta ahora todo sigue igual.

Me excuso. Este año sí hay un cambio: para los cotizantes que además emitan boletas a honorarios, se les descontará una segunda cotización. Y el Servicio de Impuestos Internos será el recaudador. Todo va a parar a la isapre, que en algún momento devolverá ese excedente. ¿Cómo?, ¿cuándo? ¿mes a mes, todo junto? ¿Y si me cambio de isapre? No hay respuestas claras.

Las preguntas se acumulan, tal como la indignación. Tanto más cuando el propio superintendente justifica a los que tiene que fiscalizar, declarando que son los costos de las judicializaciones las que hacer subir los planes. Y es que los pierden casi todos, porque la justicia, tal como usted, no justifica el alza y cuando el seguro de salud se niega a financiar a un enfermo grave, le recuerda su obligación de pagar. Curioso que sea la Corte Suprema la que termine revisando nuestras fichas médicas para acceder a la salud.

Hace exactamente un año el ministro Santelices prometía ponerle el cascabel al gato: “Diremos basta con firmeza a las discriminaciones arbitrarias. Con el respaldo ciudadano, le pondremos el cascabel al gato“.

Y hoy dijo: “Cuando existe un organismo técnico que se hace cargo de reconocer los costos y determinar cuánto valen las prestaciones, se acaban las cajas negras y las alzas unilaterales“.

Al parecer ahora sí conoceremos cómo va a ser el cascabel, mientras el gato sigue engordando.

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