La reflexión de Mónica Rincón en el mes de la prevención del suicidio: “En Chile no hay sistemas de apoyo suficientes y poco se conversa de salud mental”

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Septiembre no es solo el mes de las Fiestas Patrias; por contraste, también es el mes en que muchas familias recuerdan con especial dolor a alguien que ya no está, en la esperanza de que otros no tengan que pasar por ese dolor tan profundo. Es el mes de la prevención del suicidio.

Es difícil abordar este tema; muchas veces se lleva en silencio. Aunque seguro, la mayoría de ustedes tienen una persona en sus familias que tomó esta decisión o conocen a alguien con un amigo o pariente que sintió que la vida se le hacía una carga insoportable.

Según datos de la OMS, cada año en el mundo 800 mil personas se suicidan. Nos debiera interpelar como país. En Chile es la segunda causa de muertes no naturales. Pero es un tabú, cuando lo que más se requiere es que no lo sea para que quien lo necesite pueda hablar.

En Chile no hay sistemas de apoyo suficientes y poco se conversa de salud mental. Pero hay fundaciones como José Ignacio, nombre del hijo de Paulina, que hacen una labor tan imprescindible como dura. Y hay un teléfono 4141 que funciona 24 horas, al cual pueden llamar. Te van a escuchar y no te van a juzgar.

De esa mamá, de Paulina, tomo sus alertas: Estamos fallando en atención especializada, en acceso a los fármacos, en un sistema público y privado donde faltan especialistas y donde una atención inicial tarda demasiado. Donde desde el colegio debiéramos también educar en emociones y cuidado. Hasta lo cotidiano, que un “¿cómo estás?” no sea un saludo vacío, sino la oportunidad de escuchar, ver al otro y apoyar.

Si medios, autoridades, sistema público y privado trabajamos juntos, si intervenimos a tiempo y de manera adecuada, es posible cambiar un destino que en medio del dolor parece inevitable y no lo es. Sólo quiero dedicar este minuto a abrazar a esas familias y a quienes están en medio de la angustia. Que sepan que no están solos.

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