El pintor francés Francis Picabia decía que nuestra cabeza es redonda, para permitir que nuestros pensamientos cambien de dirección.
Interesante metáfora para explicar una condición humana universal, que ya habían notado los japoneses en su proverbio, citado antes en otro minuto de confianza, que señala que el ser humano tiene seguridad de tres cosas: nace, muere y cambia.
Cambiar no es debilidad; al contrario, es fortaleza provista por reciente información, que mejora y proyecta un nuevo conocimiento. La inercia, el statu quo, el fanatismo, congelan la política, lo que impide observar nuevos mensajes del entorno cuando más se necesita.
Estamos en la antesala de elecciones, que promueven movimientos de unidad y distanciamiento entre partidos y coaliciones. Un tiempo de congelamiento o de cambio, de ensimismamiento o de amplitud. Donde lo que hay que evitar es tener cabezas redondas pero ideas cuadradas.
Lo más leído
- Golpe al Tren de Aragua: Venezuela confirma operación conjunta con EE.UU. que abatió a su líder, el "Niño Guerrero"
- Minvu asegura que ahorros para la vivienda en BancoEstado están a salvo de embargos por deudas del CAE
- Mario Desbordes, exmilitante de RN: "Espero que Chile Vamos recapacite y se pliegue a la acusación contra Grau. Creo que están cometiendo un error"
- Hacienda trabaja en medidas de adaptabilidad laboral y abre la puerta a flexibilizar aplicación de Ley 40 Horas
- Muere el Niño Guerrero, máximo líder del Tren de Aragua, en ataque militar de EE.UU., anuncia Trump