El pintor francés Francis Picabia decía que nuestra cabeza es redonda, para permitir que nuestros pensamientos cambien de dirección.
Interesante metáfora para explicar una condición humana universal, que ya habían notado los japoneses en su proverbio, citado antes en otro minuto de confianza, que señala que el ser humano tiene seguridad de tres cosas: nace, muere y cambia.
Cambiar no es debilidad; al contrario, es fortaleza provista por reciente información, que mejora y proyecta un nuevo conocimiento. La inercia, el statu quo, el fanatismo, congelan la política, lo que impide observar nuevos mensajes del entorno cuando más se necesita.
Estamos en la antesala de elecciones, que promueven movimientos de unidad y distanciamiento entre partidos y coaliciones. Un tiempo de congelamiento o de cambio, de ensimismamiento o de amplitud. Donde lo que hay que evitar es tener cabezas redondas pero ideas cuadradas.
Lo más leído
- Met Gala 2026: Los mejores looks de Sabrina Carpenter, Nicole Kidman y otras celebridades
- Diputados de oposición presentan oficio en la Contraloría por circular que afectaría a niños de extranjeros nacidos en Chile
- Ministro Quiroz ante posible alza en el precio de los combustibles: “Vamos a hacer todo lo posible para que no suceda”
- Experto analiza caída de aprobación de Kast: "El gobierno está teniendo problemas para cumplir con las expectativas y las promesas"
- Restricción vehicular: Los autos que no pueden circular este martes 5 de mayo en Santiago