Hay un viejo chiste del cómico estadounidense Jack Benny, que dice así; un asaltante se acerca a una persona, la reduce, le pone una pistola en la cabeza y le dice ‘¿tu dinero o tu vida?’ El hombre no contesta. ‘¿Tu dinero o tu vida?’ Insiste el asaltante, pero el hombre sigue en silencio. Por última vez, ‘¿tu dinero o tu vida?’ Le grita el ladrón. Tranquilo, responde el hombre, ‘estoy pensando, estoy pensando’. La risa salta porque adjudicar valor monetario a tu existencia parece grotescamente absurdo.
Distinto es cuando se está en el mundo de las ideas. Estas llegan, algunas quedan, otras cambian y otras se van. A veces porque la experiencia revela que eran equivocadas.
Congelar a un gobernante o a un político de cualquier signo a ser prisionero de sus declaraciones del pasado es no darle chance de crecer.
Que ese político voluntariamente se autoencarcele en sus viejas convicciones por temor a parecer inconsecuente es como en el chiste quedarse pensando en un dilema tan irracional como inhumano.
Lo más leído
- Los demócratas ganarán el control del Congreso aprovechando la histórica impopularidad de Trump
- Mujeres demócratas en Texas, Ohio y Carolina del Sur hacen historia y otros destacados hitos
- Un escenario peor que una pesadilla para los republicanos de Texas
- James Talarico se convierte en el primer senador demócrata elegido por Texas en 38 años
- ¿Qué puede esperar el demócrata Hakeem Jeffries como presidente de la Cámara de Representantes?