Exministro García critica cálculo de la deuda pública proyectada en informe de Quiroz: “Se habla de error, pero nunca se dice cuál es”

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El exbiministro de Economía y de Energía, Álvaro García, criticó este miércoles la acusación de supuestas “inconsistencias” en la proyección de deuda pública, según el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del primer trimestre de 2026 del Gobierno de José Antonio Kast.

En conversación con Hoy es Noticia, la exautoridad sostuvo que le “sorprende mucho que se haya hecho esa afirmación que no tiene ningún fundamento. Se habla de error, pero nunca se dice cuál es. Incluso en el propio texto se señala que para evaluar el impacto del déficit sobre la deuda hay que considerar la inflación, el valor del dólar, el valor del euro, todo lo que no se hizo”.

En esa línea, explicó que el informe “no usó los criterios que el mismo informe dice que hay que usar. La diferencia entre los 13.000 y los 3.000, de donde ellos sacan los 10.000, no va directo a deuda porque fue menos deuda; porque se devaluó el peso, hubo menos inflación, más crecimiento…porque se consideraron las variables que siempre se han considerado y que este gobierno dice que hay que considerarlas”.

Respecto al comunicado del Ministerio de Hacienda sobre los “hallazgos” del informe, señaló que vio “no sé si un apresuramiento excesivo, una búsqueda de aprovechamiento político o algo que ya ocurrió en el pasado”.

“Todos vamos a recordar que al principio de este gobierno el mismo ministro Jorge Quiroz dijo que no tenían plata, que el gobierno anterior había dejado solo US$ 600 millones, cuando lo normal era que un gobierno le dejara US$ 2.000 millones (…), pero cuando asumió, el ministro tenía US$ 3.000 millones más de lo que esperaba”, agregó.

Además, señaló que es importante resguardar el activo que tiene el país en el que “a Chile se le cree cuando habla de sus números y, particularmente, de sus números económicos. Una de las principales ventajas que Chile tiene como país es que se respetan sus instituciones, se encuentran sólidas y transparentes. Y ha habido una sucesión de hechos que debilitan esa creencia“.

Mencionó la publicación del Ministerio Secretaría General de Gobierno (Segegob) en la que se dijo que el “Estado está en quiebra”, y ahora que “el informe financiero anterior cometió errores sin identificar los errores; eso tiene un costo para el país”.

Es por eso que García espera que el Gobierno, como hizo con la anterior polémica, “también rectifique o por lo menos señale cuáles son los errores”.

Advirtió que “la clasificadora de riesgo, sin duda, va a ir a ver los números y se dará cuenta de que no es efectivo lo que se señaló respecto de los US$10.000 millones. Pero sí va a constatar que hay un clima en el país inapropiado para que este progrese. Y las personas que están menos calificadas para ver en detalle estos números ciertamente van a desconfiar, entre ellos los inversionistas extranjeros”.

Plan de Reconstrucción Nacional

El exbiministro se refirió al proyecto de Plan de Reconstrucción Nacional del Gobierno, que será discutido durante la próxima semana en el Senado, y enfatizó que es esencial “construir un acuerdo que modifique el proyecto, de tal manera que no aumente el déficit”.

“El proyecto de reconstrucción (…) empeora la situación. El déficit crece aún más, entonces, si ya tenemos un problema, bueno, es un doble problema si se aprueba ese proyecto tal cual está. Es indispensable en esa materia construir un acuerdo que modifique el proyecto, de tal manera que no aumente el déficit en la forma que lo está haciendo”, señaló.

En esa misma línea, detalló que “hay formas de hacerlo; hay dimensiones del proyecto que son muy positivas y que son muy consensuadas, hay otras en que hay menos acuerdos y hay otras en que, yo diría, hay acuerdos que no son ni muy importantes y sí muy costosos, que no benefician el crecimiento y sí perjudican el endeudamiento fiscal”.

Entre ellas está la cuestionada rebaja del impuesto corporativo, sobre la cual precisó que debe tener una “compensación necesaria (…). A mi juicio, no se debían implementar ciertos programas, como el programa que le transfiere recursos a los empleadores para mantener a sus trabajadores, que cuesta alrededor de US$ 1.500 millones y no genera ningún empleo; es solo una transferencia al empleador que ya está recibiendo transferencias por la rebaja en el impuesto de primera categoría, tiene muy poco sentido”.

“Después, buscar financiar este proyecto por la vía de eliminar la capacitación laboral, en un momento en que todo el mundo necesita que sus trabajadores se recapaciten, es como dispararse en los pies para crecer”, agregó.

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