(Review) – Hay algo que pasa cuando uno usa el Huawei Mate X7 por varios días: se siente cómodo. No como un experimento o apuesta arriesgada, sino como un teléfono que ya entendió bien su formato.
Huawei no viene a reinventar la rueda, sino a pulirla. Hay mejoras claras en diseño, batería y resistencia. Se nota un equipo más trabajado, más sólido en lo cotidiano, pero también hay una sensación persistente de que no todo avanzó al mismo ritmo.
En CNN Bits tuvimos la oportunidad de probar este dispositivo durante varias semanas. Los pusimos a prueba en las más variadas circunstancias, tales como para trabajar, ver películas, series y videos en YouTube, además de escuchar música.
Hablemos de diseño
En las manos, el Mate X7 se siente como lo que es: un equipo de gama alta. Los materiales están bien elegidos y el acabado en cuero vegano no solo aporta estética, también mejora bastante el agarre en el uso diario.
Cerrado, sorprende lo “normal” que se siente. Es delgado, cómodo y no da la impresión de estar frente a un plegable. De hecho, podría pasar perfectamente por un smartphone tradicional si no supieras lo que es.
Al abrirlo, aparece la gracia del formato. La pantalla interna de 8 pulgadas cambia la forma en que usas el equipo, especialmente para consumir contenido o multitarea, lo que, en mi caso, fue uno de los aspectos que más disfruté.
Eso sí, no todo es perfecto en este aspecto. El módulo de cámaras sobresale y los bordes redondeados, aunque cómodos, hacen que abrirlo no siempre sea tan sencillo: Es un detalle, pero se nota en el uso diario.
La joya de la corona
La pantalla externa cumple sin problemas. Es un panel OLED de 6,49 pulgadas con 120 Hz que responde bien en casi todas las situaciones. No tuve inconvenientes en el uso cotidiano, aunque en exteriores intensos podría rendir un poco mejor.
La pantalla interna, en tanto, es la protagonista. Las 8 pulgadas ofrecen una experiencia mucho más amplia, siendo en mi caso ideal para ver videos, leer noticias o simplemente navegar en Interner con más espacio.
En general, ambas pantallas internas del Mate X7 funcionan bien y cumplen su objetivo. Hay que decir que no son las más brillantes del mercado, pero ofrecen una experiencia sólida, especialmente para consumo multimedia.
Algo que sí noté es el ya clásico pliegue, el cual no es invasivo cuando miras de frente, pero al tacto o en ciertos ángulos sigue siendo perceptible. No arruina la experiencia, pero tampoco desaparece del todo.
Las cámaras
El sistema de cámaras del Mate X7 es uno de sus puntos fuertes. En papel es potente, y en la práctica responde bien.
Las fotos tienen colores naturales y un buen manejo del detalle. Me gustó especialmente cómo se comporta en condiciones de baja luz, donde logra mantener una buena calidad sin generar demasiado ruido.
El zoom óptico de 3,5x es útil y entrega resultados consistentes en rangos medios. Al exigirlo más, la imagen pierde algo de nitidez, pero dentro de lo esperado.
La aplicación de cámara, eso sí, puede ser un poco enredada. Tiene muchas opciones y no siempre es intuitiva, lo que puede jugar en contra al momento de querer capturar algo rápido.
¿El elefante en la habitación?
Y acá es cuando aparece lo que muchos y muchas llaman, casi por defecto, el elefante en la habitación. El rendimiento del Mate X7 es, probablemente, el punto más discutido de este equipo.
En el uso diario, todo funciona bien. No tuve problemas con aplicación, multitarea ni navegación. El sistema es fluido y responde como uno espera en un teléfono de este nivel (y precio, que supera los $1.800.000).
Pero cuando uno empieza a exigirlo más, la historia cambia. El procesador Kirin 9030, junto a los 16 GB de RAM, no está al nivel de los chips más avanzados del mercado. En tareas como juegos exigentes, grabación en 4K o procesamiento de fotos, el equipo se calienta más de lo esperado y pierde algo de soltura.
Lo que más me llamó la atención es que la sensación general es muy similar a la generación anterior. Hay avances, pero no un salto claro. Huawei parece haber optado por eficiencia energética antes que potencia bruta.
Ahora, más allá del chip, hay otro factor que pesa incluso más en la experiencia: la ausencia de los servicios de Google. No es un detalle menor ni algo que se pueda mencionar solamente a la pasada.
En la práctica, significa que el teléfono no viene con herramientas que para muchos usuarios son básicas: la tienda Google Play, Google Maps, YouTube o incluso el sistema de notificaciones y sincronización que usan muchas aplicaciones.
Sí, hay alternativas. Logré instalar varias apps y hacer funcionar servicios clave, pero no es un proceso inmediato. Implica buscar soluciones, entender cómo instalar ciertas apps por fuera y, a veces, aceptar que simplemente no funcionarán igual.
Incluso después de configurarlo, la sensación es que todo requiere un paso extra. Y en un equipo de gama alta, donde uno espera que todo funcione apenas lo sacas de la caja, eso pesa (especialmente si no estás acostumbrado).
En ese sentido, el rendimiento del Mate X7 no solamente se mide en potencia, sino también en esta experiencia de uso que se podría llamar más fragmentada. El sistema es fluido, sí, pero no siempre es práctico.
Batería
La batería es, sin duda, otro de los puntos altos del Mate X7. Los 5.600 mAh entregan una autonomía muy sólida.
Logré sin problemas llegar al día completo, e incluso extenderlo a dos con un uso más moderado. Es un resultado muy bueno considerando que es un plegable.
Eso sí, el consumo depende mucho de cuánto uses la pantalla interna. Si la usas constantemente, la autonomía baja, pero sigue siendo competitiva.
La carga rápida también suma. Con 66 W por cable y 50 W inalámbricos, el equipo se recupera rápido, lo que termina siendo clave en el día a día.
En conclusión…
El Huawei Mate X7 es un plegable que se siente más refinado. Tiene un diseño muy bien logrado, buenas pantallas y una batería que realmente destaca.
Las cámaras que incluye cumplen con creces y la experiencia general es fluida. Sin embargo, hay dos factores que terminan marcando la evaluación final: el rendimiento y la experiencia sin Google (y repito, esto último es especialmente si no te has enfrentado a ello antes; si ya tienes uno, de seguro es un tema interiorizado).
No es un teléfono que falle, pero sí uno que exige adaptación, lo que para muchos puede ser un límite importante. Es un equipo que disfruté usar, pero que deja claro que todavía hay barreras que Huawei no logra resolver del todo. Un plegable con avances evidentes y notables, pero con sombras aún difíciles de ignorar.
Especificaciones
Pantalla interna
- OLED de 8 pulgadas
- Resolución de 2.416 x 2.210 píxeles
- 412 ppp
- Panel LTPO con tasa de refresco de 120 Hz
Pantalla externa
- OLED de 6,49 pulgadas
- Resolución de 2.444 x 1.080 píxeles
- 412 ppp
- Panel LTPO con tasa de refresco de 120 Hz
Diseño y peso
- Desplegado: 156,8 x 141,2 x 4,5 mm
- Plegado: 156,8 x 73,8 x 9,5 mm
- Peso de 236 gramos
Procesador
- Huawei Kirin 9030 Pro
Memoria y almacenamiento
- 16 GB de RAM
- 512 GB de almacenamiento interno
Cámaras traseras
- Principal de 50 MP con apertura variable f/1,49-4,0 y OIS
- Gran angular de 40 MP f/2,2
- Teleobjetivo de 50 MP f/2,0 con OIS
- Zoom óptico de 3,5x
- Zoom digital de hasta 100x
Cámaras frontales
- Exterior de 8 MP f/2,4
- Interior de 8 MP f/2,2
Batería y carga
- Batería de 5.600 mAh
- Huawei SuperCharge de 66W por cable
- Carga inalámbrica de 50W
- Carga inalámbrica inversa de 7,5W
Sistema operativo
- EMUI 15 basado en Android
Resistencia
- Certificación IP58/IP59
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