Por Daniel Matamala
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No hay mayor símbolo del modelo económico chileno que el sistema de pensiones. Y no hay ningún pilar de ese modelo que hoy esté tan cuestionado.

Si hace 40 años las AFP se presentaban como símbolo de modernidad y desarrollo, hoy la ciudadanía pide un cambio. Un cambio que sabemos hace más de una década que es urgente, pero que sigue sin concretarse.

Las AFP fueron muy exitosas en desarrollar un mercado de capitales con los fondos de pensiones, pero no en entregar buenas jubilaciones. Es que una cosa es el sistema en el papel y otra muy distinta ha sido su aplicación en la realidad chilena, donde los sueldos son bajos, la informalidad es generalizada, las lagunas previsionales son frecuentes y el empleo femenino suele ser precario.

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Desde el estallido del movimiento No+AFP, el tema ha sido prioridad número uno para los chilenos, pero el sistema político sigue siendo incapaz de llegar a un acuerdo.

El espeso cruce de intereses, ideologías y cálculos ha impedido cualquier consenso, mientras el retiro del 10% hace todavía más urgente llegar a una solución.

¿Cuál es el diagnóstico y cuál es el camino? ¿Hay que reformar el sistema o cambiarlo de raíz? Será la discusión en 360°: El modelo en debate. Porque las pensiones siguen siendo la gran deuda.

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