Por Daniel Matamala
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Una de las frases hechas de la política es que se hace campaña en poesía, pero se gobierna en prosa. Y eso se está comprobando en estos días, cuando pasamos de los poéticos tiempos mejores de la campaña a la constante alusión a los prosaicos tiempos difíciles, como lo vimos en la entrevista de ayer al presidente en CNN Chile y Chilevisión.

El presidente Piñera volvió a La Moneda con la expectativa de que su regreso reactivaría una economía deprimida. Y al principio lo logró: 2018 cerró con 4% de crecimiento y fuertes aumentos en la confianza y el consumo de bienes como autos y viajes.

Pero en 2019 estos incipientes tiempos mejores se han desinflado. El crecimiento del primer trimestre apenas llegó a 1,6% y desde la competitividad a la confianza, los últimos índices han traído malas noticias. Este sábado el presidente rebajó las expectativas anuales, que el ministro de Hacienda había mantenido contra la opinión de los expertos en un optimista 3,5%.

El gobierno sigue confiando en que el segundo semestre de 2019 será mejor que el primero. Pero la frase “tiempos mejores” nunca más se escuchó. Llegó la hora de los tiempos difíciles; de bajar expectativas desmesuradas y lidiar con la dura realidad. El tiempo de gobernar en prosa.

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