La ropa que usamos todos los días es en la práctica como nuestra segunda piel. Y, a medida que las condiciones atmosféricas se vuelven más extremas, como hemos visto, la nanotecnología ha comenzado a ofrecer una serie de soluciones.
Algunas de estas respuestas tecnológicas parecen sacadas de films como Back To The Future o Terminator, pero hoy día, la ropa inteligente es una realidad.
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La manipulación de estos microorganismos y su incorporación a telas permitió la creación del proyecto Biologic que diseña un traje de entrenamiento con pequeñas aletas semicirculares de ventilación que se abren y cierran en respuesta al calor corporal.
Una tela cambiante es el resultado de la incorporación de células “nato”. Cuando aumentan los niveles de calor o humedad, cada célula “nato” es capaz de expandirse rápidamente hasta un 50% de su tamaño original, lo que hace que las telas alteren su forma.
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A través de una bioimpresora 3D los científicos programan el tipo de patrón de ventilación en las prendas.
Esta tecnología permite recrear una amplia variedad de efectos incluidos los cambios de humedad externa y el clima.
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