Bob Dylan es el nuevo Premio Nobel de Literatura. Un golpe de la academia sueca para derribar las artificiales murallas levantadas por siglos para separar la literatura de la oralidad, la academia de lo popular, y la palabra escrita de la poesía cantada. La decisión más moderna del Nobel es en verdad una vuelta a las raíces de la cultura.
Sí, porque antes de las academias, las bibliotecas y las élites literarias, la poesía fue un asunto popular, oral y muchas veces cantado. Los trovadores y los juglares son parte fundamental de la historia de la literatura, y la figura del cantautor, que Bob Dylan representa como nadie, recoge ese legado.
Dylan fue la voz de una generación, el artista más dotado para escuchar esas respuestas que soplaba el viento en los sesenta, con una lírica urgente y política, pero de tal belleza que ha soportado incólume el paso de medio siglo desde sus composiciones clave.
El año pasado la academia ya había derribado una muralla al premiar a una autora de no ficción. Ahora, hace lo propio con un músico. El premio más importante del mundo sale de los encasillamientos y toma aire en la realidad y en la poesía cantada. Los tiempos están cambiando.
Lo más leído
- Gabriel Boric cuestiona nuevo estado de excepción contemplado en reforma constitucional de Kast: “Una limitación de libertades que no se había visto en la democracia chilena"
- Concierto “Voces por la vida”: Karol G, Maluma, Miguel Bosé y otros artistas se unen para recaudar fondos para la reconstrucción tras terremoto en Colombia
- Revisa la lista completa: Así votó cada diputado la prohibición de las carreras de perros
- Francia expulsará a dos diplomáticos iraníes tras la detención de funcionarios franceses en Teherán
- Biministro Claudio Alvarado sobre la emergencia en el norte: “En Tocopilla ha alcanzado una mayor gravedad”