El gobierno rechazó hoy la idea de enviar una ley corta para ampliar el plazo de refichaje de los partidos. Responde así a las continuas quejas que hoy -a poco más de un mes de la fecha tope para presentar las 18 mil firmas- han levantado algunos partidos que ven el plazo fatal en las narices y han tratado de flexibilizar la ley, excepciones acompañadas de criticas al SERVEL y hasta autocríticas por aprobarla apresuradamente e incluso sin conocerla. Lo que desconocen así es el espíritu de la reforma.
La ley que obliga a los partidos políticos a refichar a sus militantes no sólo pretende transparentar su representatividad, efectos institucionales como presentar candidato presidencial o definir el financiamiento de las instituciones. La aprobaron los parlamentarios cuando la institucionalidad estaba en riesgo por casos de irregularidades, corrupción y malas prácticas. La agenda de probidad fue la respuesta que la ciudadanía exigió de parte del ejecutivo y legislativo.
Las críticas de última hora, aparecen como un intento de acomodarla a los intereses particulares, lo que aleja aún más a los partidos del objetivo original de la ley: recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones y sobre todo en la actividad política.
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