Un niño de 10 años pierde la vista en el ojo izquierdo luego de que un compañero le clavara un lápiz.
Pese a ello no abandona su pasión, el fútbol, y su sueño, dedicarse a ello toda la vida. El camino es duro, tiene que trabajar en distintos oficios para continuar, incluso vende tomates, de tienda en tienda, en Paraguay, donde vive.
Dieciocho años después del accidente, Mario Ricardo es jugador de un equipo de tercera división y le toca enfrentar a Cerro Porteño, uno de los clubes paraguayos más poderosos y por el que simpatiza. No pierde la oportunidad: anota un gol tan espectacular que las imágenes recorren el mundo junto con su historia. Días después firma su primer contrato como futbolista profesional.
Puede ser el argumento de una entrañable película, de aquellas que invitan a esquivar cualquier obstáculo y avanzar hasta el logro de tus sueños. Pero no, son hechos reales.
Es la historia de Mario Enrique Ricardo, un jugador del Cristobal Colón de la tercera división del fútbol de Paraguay, cuya fama trascendió fronteras este semana por anotar un gol de antología a Cerro Porteño, uno de los clubes más grandes del país sudamericano.
“Realmente fue un bonito gol, no me sorprendió porque siempre hago golazos”, cuenta Mario Ricardo en una de sus primeras entrevistas, horas después de marcar ante Cerro Porteño. Según los periodistas que lo entrevistan, había hasta tres equipos de la primera división de Paraguay que están interesados en el delantero.
El gol de Mario Ricardo, en todo su esplendor https://t.co/PlPC4798dP #CopaParaguay
— Santiago Ravidlas (@SantiRavidlasPy) July 25, 2018
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