El canadiense Ben Johnson fue el protagonista de este incidente.
24 de septiembre de 1988, y en la pista del estadio olímpico de Seúl, el mundo se asombraba con un nuevo récord mundial en la final de los 100 metros planos, ya que el velocista jamaicano nacionalizado canadiense, Ben Johnson se quedaba con el oro en la competencia, derrotando así a uno de los hombres más rápidos del mundo, al “hijo del viento”, Carl Lewis.
A pesar de su triunfo y la marca mundial, dos días después, la historia cambió ya que Johnson dio positivo por estanozolol, un esteroide anabolizante, y fue el primer gran impacto por dopaje, que abrió las puertas a una serie de escándalos que remecieron al mundo deportivo.
En el aniversario de la carrera el velocista pisó la línea de salida y realizó un paseo simbólico hasta la meta, a la misma hora en que comenzó la final en 1988…
Johnson fue duramente sancionado, la Federación Internacional de Atletismo decidió quitarle todos sus títulos y marcas después de que el atleta diera dos positivos más en 1993. Para dicho organismo Johnson nunca ganó nada.El ex velocista, ahora de 51 años, afirmó que la política jugó un papel determinante en su descalificación, ya que la mayoría de los corredores habían consumido drogas.
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