El comediante regresó al escenario del festival con una rutina que repasó sus icónicos personajes de "Morandé con Compañía" y apostó por el humor como "válvula de escape" en una noche que compartió con Pet Shop Boys y Bomba Estéreo.
Rodrigo Villegas sumó este lunes un nuevo capítulo dorado a su historia con el Festival de Viña del Mar.
En su tercera presentación en la Quinta Vergara —tras sus exitosos pasos en 2017 y 2023, donde obtuvo Gaviota de Plata y Oro— el comediante ofreció un show que combinó nostalgia, auto-humor y el esperado regreso de los personajes que lo consagraron en “Morandé con Compañía”.
Villegas y su preparación para enfrentar al “Monstruo”
Villegas, fiel a su estilo, construyó la rutina desde la autoparodia: “En el humor siempre hay una víctima, y en este caso la víctima soy yo”, explicó durante la conferencia de prensa previa al show.
La propuesta, definido por el propio comediante como “un viaje nostálgico”, funcionó como una verdadera “válvula de escape” para el público, en medio de una contingencia que el humorista abordó con su característica mirada transversal.
Consultado sobre la competencia en el horario con Dino Gordillo en Chilevisión, Villegas fue claro: “Me encanta que haya trabajo para mis colegas. La gente puede elegir el que más guste”. Con respeto hacia Stefan Kramer —”el grande de la comedia en este país”—, el comediante cerró una noche que reafirma su lugar entre los grandes del humor nacional.
La propuesta humorística de la segunda noche
Villegas partió su rutina con una “propuesta musical” que buscó hacer viajar al pasado a los asistentes de la Quinta Vergara, comenzando con la intro de los Thunder Cats, midiendo la edad de los asistentes asegurando que quienes la recordaban “tenían que tener cuidado con la mano, porque ya les fallaba el manguito rotador”.
El ex-Morandé con Compañía siguió con su ya clásico humor “auto depricante”, bromeando con relación a su sobrepeso, afirmando que ya bajó de peso, lo que de por sí ya sacó risas en el Monstruo.
En medio de su propuesta, Villegas aprovechó de hablar sobre sus compañeros de oficio, como Nicolás Copano; afirmando que cuando le tocó compartir escenario con él pensó que era Nosferatu por la forma en la que se vestía.
Posteriormente, Villegas subiño el tono y el calibre de sus palabras, afirmando que le “encantan los chistes de peo, poto y ****”, comenzando a hacer referencias más soeces que lograr de cierta forma hacer reir a la Quinta Vergara.
Tal como se especulaba en la previa, “El Makina”, “Mathiu Focker” y los “Blondon Boys” volvieron a la vida sobre el escenario, desatando las risas del “Monstruo” y confirmando por qué siguen vigentes en la memoria colectiva.
Al terminar su rutina, Villegas se subió a una “camilla del SAPU”, por el cansancio del último baile que realizó para revivir a sus personajes como chiste físico. Fue entonces, que ahí recibió la preciada Gaviota de Plata.
Su propuesta continuó haciendo reir al monstruo, llevándose nuevamente la Gaviota de Oro. Sin duda, una rutina menos polarizante que la de Stefan Kramer, la cual fue catalogada como “fome” en redes sociales.