Paulina García acababa de terminar una charla sobre la participación de las mujeres en el cine sudamericano cuando se sentó en uno de los sofás de la sala de prensa del Centro de Convenciones de Bonito, en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul.
Era la tarde del domingo 26 de julio y la actriz debía abandonar la ciudad menos de una hora después. Había llegado hasta allí como la principal homenajeada de la cuarta edición de Bonito CineSur, encuentro desarrollado entre el 24 de julio y el 1 de agosto. Durante la ceremonia inaugural recibió el Troféu Pantanal por su trayectoria en el cine regional.
La conversación con CNN Chile recorrió sus comienzos en las teleseries, el Oso de Plata obtenido por Gloria, su relación con el cine brasileño y uno de los proyectos más controvertidos de su carrera reciente: Alguien tiene que saber.
La miniserie nacional, producida por Fábula, llegó mundialmente a Netflix el 15 de abril de este año. Protagonizada por García y Alfredo Castro, se inspira en la desaparición y muerte de Jorge Matute Johns, uno de los casos policiales y judiciales más conocidos de la historia reciente de Chile.
Un caso sin responsables condenados
Jorge Matute Johns tenía 23 años cuando fue visto por última vez durante la madrugada del 20 de noviembre de 1999, después de asistir a la discoteca La Cucaracha, situada en las afueras de Concepción.
Sus restos fueron encontrados el 12 de febrero de 2004 en las cercanías del río Biobío. La investigación se prolongó durante años y atravesó distintas hipótesis, peritajes y equipos policiales, sin que se establecieran responsabilidades penales.
Durante la reapertura de la causa, encabezada por la ministra en visita Carola Rivas, los antecedentes periciales apuntaron a la presencia de pentobarbital, un barbitúrico de efecto sedante.
Sin embargo, aspectos de aquella conclusión también fueron cuestionados durante el proceso.
El 31 de diciembre de 2018 se decretó el sobreseimiento temporal de la investigación, sin personas condenadas por la desaparición y muerte del joven.
La producción modifica identidades, concentra acontecimientos ocurridos a lo largo de varios años y reúne elementos provenientes de diferentes momentos de la investigación. Al comienzo de los episodios se advierte, además, que determinados personajes, diálogos y situaciones fueron alterados o creados con fines dramáticos.
La familia de Jorge Matute Johns, por su parte, manifestó su oposición al proyecto desde antes del estreno.
Álex Matute Johns cuestionó que la historia fuera llevada a una plataforma sin considerar el impacto que tendría sobre sus familiares. Tras el lanzamiento, acusó a Fábula de no respetar ciertos límites éticos y afirmó que la controversia había afectado especialmente a su madre, María Teresa Johns.
Ella también rechazó la producción. Aunque declaró no haber visto todos los capítulos, sostuvo que recibió escenas en las que aparecían acontecimientos que, de acuerdo con su versión, nunca sucedieron.
Fábula respondió públicamente a parte de esas acusaciones.
La productora aseguró que el personaje inspirado en María Teresa Johns había sido tratado con respeto y negó algunas de las expresiones que se le atribuyeron durante la discusión posterior al estreno.
Consultada en Brasil sobre aquella controversia, Paulina García comenzó su respuesta reconociendo el malestar de la familia.
“Pucha, yo lo lamento harto”, afirmó. “Creo que contar la historia de los desaparecidos en Chile es un deber. Cualquier historia sobre personas desaparecidas”.
Para la actriz, el caso adquirió una relevancia pública que superó las circunstancias particulares del crimen.
“Creo que la desaparición de una persona es algo tremendamente doloroso para cualquier familia. Este fue un caso emblemático, porque ocurrió en democracia y porque quienes cometieron el crimen siguen impunes. Y como ocurre con muchos detenidos desaparecidos, quienes participaron de una u otra manera siguen impunes hasta hoy. Algunos han pagado, por suerte, pero en este caso, este crimen quedó impune”, sostuvo.
“Creo que era una manera de reconocer el esfuerzo que esa familia había hecho para mantener la historia y para que permaneciera en la memoria de todos”, señaló. “Netflix aceptó el proyecto porque entendió que era una historia muy importante de contar, por lo que representa en términos de memoria, de fuerza interior y de la historia de un país que también tiene un relato marcado por las desapariciones. Entonces, lamento lo que sucedió… lamento que no se haya comprendido”.
“Lo que hice no es la madre de Jorge Matute Johns (…), es una ficción”
La actriz también defendió la puesta en escena realizada por el elenco y el equipo, aunque insistió en separar a los personajes de la miniserie de las personas vinculadas con el expediente real.
“Creo que el trabajo que hicimos fue muy serio y muy respetuoso. Nosotros, como artistas, todos los actores pusimos una dedicación especial para tratar esta historia con mucha honestidad, y siento que así fue. Sin duda, lo que hice yo no es la madre de Jorge Matute Johns, ni lo que hizo Alfredo Castro es el detective real. No lo es, es una ficción“, recalcó.
“Todos los relatos que nos contamos toman elementos de la realidad, sobre todo cuando esa realidad ha estado durante años en los diarios y en publicaciones, y se han hecho muchísimas cosas sobre ella. Lo lamento, pero así es. Una vez que has publicado algo y has permitido que la historia se haga pública, uno puede tomarla como ejemplo, porque se convierte en un paradigma, una base fundamental para comprender el momento político y social de un país”.
Y continuó: “Por eso creo que era muy pertinente contar esta ficción. Porque, insisto, es una ficción inspirada, basada en hechos reales… pero es una ficción, y ya está. Lo lamento. Me habría encantado que el lanzamiento hubiera sido simplemente el estreno de una serie en una plataforma y nada más”.
La actriz aclaró, también, que no mantuvo contacto directo con la familia Matute Johns antes ni durante las grabaciones.
“Todo eso ocurrió en otro nivel. Nosotros nunca tuvimos contacto con ellos. Fue en otro momento, además, no mientras filmábamos. Luego la prensa amplificó mucho el tema, porque hay que llenar espacios con mucha información todos los días… tuvo más que ver con eso que con que tuviésemos algún problema durante el rodaje”, aseguro.
“Observé de cerca ese dolor”
Cuando se le preguntó cuánto había leído para interpretar a Vanessa Font, respondió: “Todo. Leí todo lo que pude. Revisé el material que me entregó la producción y después busqué mucho más”, explicó. “Busqué mucha información sobre detenidos desaparecidos, sobre familiares y sobre madres que siguen buscando a sus hijos”.
Entre los antecedentes revisados estuvieron registros relacionados con las Madres de Plaza de Mayo, organización argentina formada durante la última dictadura de ese país para exigir información sobre las personas detenidas y desaparecidas por agentes del Estado.
“Escuché a mujeres que, después de atravesar ese dolor, terminaron convirtiéndose en líderes de esa causa. Me interesaba entender en qué momento cambiaba algo dentro de ellas. No solo investigué a esa familia en particular, sino todo lo que existía alrededor, para construir un contexto”, señaló.
“Desgraciadamente, tengo amigos que han perdido hijos. También observé de cerca ese dolor. Fui reuniendo información y tratando de encontrar elementos comunes entre distintas experiencias para ir hilvanando una especie de traje de esa mujer; lo que era Vanessa”, concluyo.
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