El pasado martes 7 de octubre, Chile vivió el “retorno del rey”. Estamos hablando del GOAT (greatest of all time) del género, Kendrick Lamar, quien en un Monumental no tan lleno (pero tampoco tan vacío), demostró por qué se sienta solo en la cumbre del Hip Hop.
Si bien la pata sudamericana de K-Dot no estuvo exenta de polémicas, habiendo cancelado su concierto en Colombia a horas de salir al escenario y vendiendo menos entradas de las esperadas, Duckworth logró hacer vibrar al público chileno con una fecha con música y shows de la más alta calidad.
Los teloneros
Los asistentes al concierto comenzaron a llegar bajo un Sol que anunciaba a gritos que el invierno ya se había acabado. En todos los lugares del Monumental (menos en Océano), los expectadores tuvieron que aguantar el calor antes de que la primera artista saliera al escenario: MC Millaray.
La chilena Mapuche interpretó por unos 20 minutos el escenario, cerrando con Tic-Tac, una de las primeras canciones que compuso, preparando al Monumental para el show de los argentinos Ca7riel y Paco Amoroso.
A las 8 en punto, los trasandinos ya tenían las características cabezas del tour “PAPOTA” infladas en el escenario. En poco más de 40 minutos, y como era de esperarse, Ca7o y Paco hicieron bailar y corear a los asistentes de la fecha, con su impresionante puesta en escena que mezcla bases electrónicas, música en vivo con tintes de jazz, rock e incluso metal. Sin mencionar, que la presencia escénica del dúo no tiene comparación.
Baby Gangsta, #Tetas, Mi deseo/Bad Bitch, McFly, fueron solo algunos de los éxitos que tocaron mientras bailaron, cantaron, rapearon e incluso (en el caso de Ca7riel) tocaron la guitarra. “¿¡Están listos para el mejor rapero del mundo?!“, gritaron los argentinos antes de dejarle el escenario despejado a Kendrick, generando expectativa y emoción en el “estadio del Colo-Colo”.
La supremacía innegable de K-Dot en el género
11 canciones de GNX; 5 de good kid, m.A.A.d city; 4 de DAMN.; 2 de To Pimp a Butterfly, y otras tantas más. En eso consistió el show del GOAT, el cual fue acompañado de una sencilla pero bien pensada puesta en escena (que tan austera no fue, porque los fuegos artificiales vinieron incluidos).
El flow de Kendrick fue inmaculado, y la narrativa del show de 4 actos, acompañó muy bien las reflexiones de quien se sienta en la cima del Hip-Hop. Emocionando a sus fanáticos con canciones antiguas de good kid, pero a la vez recordando con sus interpretaciones de los tracks de GNX que no es el mismo K-Dot que lanzó To Pimp a Butterfly, el Sr. Duckworth fue respetuoso con el público chileno, interactuando con ellos, pidiendo que encendieran las luces y agradeciendo a todos los asistentes por su “amor y energía”.
Y, como era de esperarse, Kendrick se tomó la libertad de seguir celebrando su victoria ante Drake, haciendo corear al Monumental “Certified lover boy, Certified pedophile” con el viral track They Not Like Us.
Aunque los ánimos eran turbulentos antes del show, y la expectativa alta, K-Dot no decepcionó e incluso, sorprendió, con una propuesta que se sintió hasta íntima. Solo queda esperar a que Lamar cumpla su palabra y regrese pronto.
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