Ecce Homo de Borja (1930) fue una de las pinturas más comentadas en 2012 y no precisamente por su relevancia histórica. Una fallida restauración que causó estragos en la obra original fue comentada en todo el mundo y hasta hoy se recuerda con tanta simpatía como lamento.
Y tal como sucedió con la pintura mural de Elías García Martínez en el Santuario de Misericordia de Borja, España, ahora otra obra del mismo país sufrió un destino similar.
Se trata de Inmaculadas, de Bartolomé Esteban Murillo, la que fue realizada en 1678 y actualmente es propiedad de un coleccionista de Valencia. Justamente, su dueño quiso que el óleo fuera retocado para que cobrara más vida y se lo pidió a una restaurador, pero de muebles.
Tal cual. Aunque no lo crea, la tarea no fue a parar en manos de un experto en la materia, sino de un bienintencionado reparador de muebles que dañó el rostro de una de las “vírgenes inmaculadas”.
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Ante esto, el dueño pidió que volviera arreglarlo y el producto fue sencillamente peor. El rostro quedó irreconocible.
Como no podía ser de otra manera, las imágenes de la obra se viralizaron en redes sociales.
Tras estos dos intentos fracasados, ahora sí se puso en contacto con un restaurador apropiado para ver si se puede salvar el cuadro. Lo cierto es que los resultados hicieron reír a quienes los vieron.
Así era la Inmaculada original…:
… y así quedó tras la segunda restauración:
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