“Para mí es emocionante estar acá”.
Una de las gracias del Festival de Viña a lo largo de la historia son los encuentros inesperados que ocurren en su escenario. Como dirían los más jóvenes, los crossovers que se dan en cada una de sus ediciones.
Y el show era de Carlos Vives, pero la noche del miércoles, en medio de su espectáculo, un ícono chileno subió por primera vez a la Quinta Vergara.
Ha habido futbolistas antes en ese lugar. El más recordado, Marcelo Barticciotto, que estuvo incluso dos veces como cantante: primero junto a Keko Yunge y luego como parte de la actuación de Pedro Ruminot, cantando su primer -y único- éxito musical, Nada es importante.
Pero quien subió este miércoles fue nada menos que Claudio Bravo, el arquero y capitán de la Generación Dorada, que este año cumple una década de la primera Copa América ganada a Argentina.
Presentado por Rafael Araneda, Bravo subió para entregarle a Vives -un fanático del fútbol- una de sus camisetas, mientras el público lo ovacionaba y le gritaba “ídolo”.
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