Para estos jóvenes médicos postulantes al Kurashiki Central Hospital, no bastó con enviar su currículum y una entrevista. El recinto decidió poner a prueba sus habilidades como cirujanos con inesperadas pruebas bajo presión.
Primero, tuvieron 15 minutos para hacer tres figuras de origami de 5 milímetros, luego volver a ensamblar un insecto para finalmente armar piezas de sushi con un solo grano de arroz.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".