Los techos verdes son tendencia en Europa. Al ser un continente más bien avocado al turismo cultural, son pocas las áreas verdes que hay en sus ciudades, pero han encontrado una forma de solucionarlo: azoteas cubiertas de vegetación.
En Copenhague, capital de Dinamarca, lo han llevado tan lejos que lo convirtieron en una obligación: toda persona que tenga una azotea debe convertirla en un techo verde.
Esta tendencia europea ya está llegando a Chile, donde hay empresas que se dedican a este tipo de instalaciones.
En Un Nuevo Día, la periodista Catalina Droguett señaló los beneficios de tener este tipo de cubiertas tanto a nivel personal como medioambiental.
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El primero, y probablemente el más importante, es la reducción de contaminación al captar el CO2. Además, el techo se puede transformar en un cultivo, lo que contribuye al autosustento y tiene efectos terapéuticos.
“Cuando hay un entorno donde uno ve un poco de verde, inmediatamente hay un relajo”, afirma la periodista. A esto se suma que funcionan como reductores de ruido.
Por último, pero no menos importante, una azotea verde reduce la intensidad del calor en toda la casa durante los meses más soleados.
Mira la cápsula completa en el video.
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